Etnias
                Inicio        Símbolos Nacionales       Héroes y Próceres     InvesTIGO         Arte        Contactos
 

 

 

 
wpe45.jpg (17408 bytes)
 
 

 

 
 
 
 



 

 

 

LOS CHORTÍS

Probablemente, antes de la llegada de los españoles, el área de ubicación de los chortís era mucho más extensa, pues los nombres chortís para designar lugares aún se emplean fuera de los límites de la actual región, a considerable distancia. Así, el antiguo territorio chortí era la frontera sudeste del Viejo Imperio. Ocupaban el ángulo suroeste del actual territorio de Honduras y, probablemente, se extendían hacia el este de la actual ciudad de Copán. Estaban establecidos en los flancos orientales del sistema montañoso de El Merendón y se internaban, probablemente, hasta el valle de Sensenti, en el actual departamento de Ocotepeque. Hacia el occidente en Guatemala, llegaban hasta la cuenca del Motagua y, hacia el sur, en El Salvador, hasta el pequeño recodo del Lempa superior; al norte, colindaban con los choles, a los que estaban estrechamente vinculados y, al oriente, con los lencas.

Los científicos comparten la idea de que los chortís son de la familia mayense y de la rama lingüística chol. Cultural y lingüísticamente, los chortís están emparentados con los chontales de Tabasco y con los choles de Chiapas (México). Los choles y los chortís ya se habían separado antes de la conquista española; los primeros se dirigieron hacia el noroeste y los segundos permanecieron en la región original.

La época colonial y sus efectos entre los chortís

En Honduras, los chortís se ubican principalmente en el departamento de Copán; la lengua la han perdido y han adoptado la lengua española.

1. Delimitación poblacional

Geográficamente, los chortís se encuentran ubicados en la sección central del oriente de Guatemala, principalmente en el departamento de Chiquimula y, en territorio hondureño, en el departamento de Copán.

Los campesinos de tradición chortí, en Honduras, se encuentran localizados en las aldeas de El Encantadito, Cedral, El Jardín, Potrerillos, La Unión, El Porvenir, Buenos Aires, Llanitillos, Salitre, Hacienda Grande, El Carrizal, El Calvario, El Quebracho, El Carrizalito, El Tigre, El Cordoncillo, El Corralito, El Ostumán, La Laguna, El Chilar, Agua Zarca, San Antonio, San Francisco y Minas de Piedra. Todas estas aldeas pertenecen al departamento de Copán.

Según datos extraoficiales la población chortí de Guatemala, donde se ubica el centro cultural de este grupo, se estima actualmente en unos 55,000 chortís.

2. Situación de la vivienda

Las viviendas chortís son de una sola pieza y están construidas de bahareque y techo de manaca, con puertas y ventanas hechas de madera rústica y pisos de tierra. Hay viviendas que tienen una pieza auxiliar que se utiliza como cocina. Cada casa alberga a aproximadamente 10 personas, entre padre, madre, hijos, yerno, etc., dando lugar al hacinamiento y la promiscuidad. Algunas casas poseen pequeños solares y están conectados por veredas. Por lo general, la vivienda principal de la familia tiene dos o tres casa-dormitorios, varios trojes (para almacenar maíz, legumbres y aperos agrícolas), una cocina, un excusado (como ellos denominan a las letrinas), un trapiche con su correspondiente equipo, una casa altar. En los dormitorios se hallan las camas y los horcones de madera en los que se guardan los enseres personales; los artículos manufacturados también los guardan en la habitación, en espera de ser vendidos. Cerca de las puertas están las hamacas. Cuando no se trabaja en las milpas, los varones descansan en los dormitorios o en los patios.

3. Situación socio-económica y productiva

La producción agrícola es de carácter tradicional y a nivel de subsistencia. Disponen de una cantidad mínima de tierra que, por lo general, se reduce a la huerta de la casa. La agricultura de subsistencia y la poca tierra que poseen no les permite generar un excedente para mejorar sus condiciones de vida. Hay muchos campesinos con tradición que arriendan tierra para cultivar en lugares alejados de sus comunidades. Toda la familia se involucra en el trabajo agrícola: limpia el terreno, siembra, mantiene los campos y recoge las cosechas. Entre los que disponen de alguna cantidad de tierra, el parentesco es el que determina los mecanismos de sus distribución y aprovechamiento.

En determinadas épocas del año, en los meses de marzo, abril y mayo, los campesinos con tradición chortí necesitan importar alimentos, ya que su área de cultivo es reducida y su producción insuficiente. Muchas de la parcelas destinadas a cultivos de subsistencia se han convertido en cafetales, lo que ha provocado que compren sus alimentos. En Agua Caliente, Las Delicias, El Chispal, El Porvenir y El Triunfo, departamento de Copán, los pobladores se dedican al cultivo del café.

A pesar de las diferencias topográficas, de clima y precipitación pluvial existentes entre las tierras bajas y las altas, y diferencias en recursos naturales disponibles, el modo de vida económica no difiere mucho de la de los campesinos ladinos. Las plantas alimenticias e industriales más importantes se producen en ambas zonas y la mayoría de ellas pertenece a una variedad susceptible a desarrollarse bien en cualquier altitud. Sin embargo, algunas variedades de maíz y frijol sólo pueden ser cultivadas a cierta altitud y en determinada época del año. Los cultivos menos importantes están divididos en relación con la altitud y son distribuidos de las tierras altas a las bajas y viceversa, por medio de los mercados. Las actividades manufactureras importantes son practicadas, en cierto grado. Los que trabajan algún tipo de manufactura están asentados en áreas donde se localiza la materia prima utilizada en sus productos.

Los campesinos chortís de Honduras no hacen viajes prolongados a lugares distantes y raras veces salen de su área. Los domingos, generalmente, viajan a la cabecera de su municipio, situada a una distancia de entre tres y veinte kilómetros. En otros tiempos, los viajes dentro del área se facilitaban por la costumbre de proporcionar cama y comida a los viajeros. El anfitrión no esperaba retribución monetaria, sino reciprocidad en el momento oportuno que lo necesitara cualquier familiar. Por lo general, la familia entera concurre los domingos a los mercados; los varones llevan las cargas pesadas que se transportan para la venta y las mujeres los artículos livianos y a los niños. Los principales mercados son los de Copán y Santa Rosa de Copán. El movimiento comercial de los mercados principia un poco después del alba y termina alrededor de la una de la tarde. La diversidad de productos que se ofrecen a la venta es variada.

En ninguna de las comunidades se ha desarrollado la iniciativa empresarial; lo único que se encuentra son pequeñas pulperías (atendidas por sus propietarios). El trabajo con que cuentan estas comunidades es de tipo temporal en los cortes de café y, como jornaleros, en las propiedades de los terratenientes.

4. Organización social y política

La estructura familiar es la base de todas las relaciones sociales. El grupo familiar puede ser del tipo de unidad doméstica simple o del de unidades domésticas múltiples. El primero lo constituyen un varón, su esposa y los hijos; poseen su propia casa y cultivan independientemente sus tierras. El segundo consta de cierto número de unidades domésticas emparentadas y mutuamente dependientes y sus miembros viven juntos o en la misma vecindad, constituyendo un grupo de cooperación para llevar adelante todas las actividades económicas, sociales y religiosas importantes.

Entre los campesinos chortís no existe ningún tipo de organización, a no ser las de carácter tradicional; es decir, patronatos, las religiosas principalmente católicas y una que otra organización de carácter comunal. Pese a que este grupo (en Honduras) ha perdido muchas de sus tradiciones ancestrales y se encuentra en la etapa de integrarse a la vida totalmente campesina, muchas de sus actividades socio-políticas y culturales están regidas por una fuerte tradición: a la muerte del jefe de familia, su esposa se convierte teóricamente en jefe. Lo mismo sucede entre los campesinos de tradición lenca. No obstante, en la práctica, los asuntos de la familia quedan bajo el control de los hijos y yernos. A la muerte de ella, se rompe el último eslabón que mantenía unido el grupo familiar y éste deja de existir. La propiedad del grupo de distribuye en partes iguales entre todas las unidades constitutivas y cada uno de los jefes de éstas se convierte en jefe de un nuevo grupo familiar. El tipo de unidades domésticas múltiples parece ser el más común, pero está cediendo terreno rápidamente al de unidad doméstica simple, porque muchos jóvenes prefieren alejarse de su familia inmediatamente después de casarse para instalarse como unidad doméstica independiente.

El campesino con tradición chortí está estrechamente unido a su familia, a la tierra y a la vecindad en que ha vivido siempre. Se considera parte inseparable de su grupo familiar y habla orgullosamente del excelente maíz que producen, de la hospitalidad que brindan a sus amigos y extraños, del hecho de que ninguno de sus miembros sea perezoso o que haya falta de voluntad para sembrar la milpa, de su vecindad, del clima y del suelo. Su principal adhesión es la que siente hacia su familia.

5. Tenencia de la tierra y producción

Las tierras en poder de los chortís son pocas y, la mayor parte, áridas. En lugares como El Quebracho, Llanitillos, Sesesmil Primero Primero y Segundo, Agua Caliente, El Triunfo, El Chispal, Las Delicias, El Porvenir Primero y Segundo, Santa Rosita, Los Arcos, Buena Vista, Virginia, El Cordoncillo y El Salitrón, departamento de Copán, los campesinos con tradición chortí se dedican principalmente a la producción de café. En 1991, por la baja en los precios del café, en algunas de las regiones no se cosechó y varias comunidades tuvieron problemas de abastecimiento, sobre todo las más alejadas. En otras zonas del mismo departamento como el Ostumán, el Carrizalón, Hacienda Grande, El Chilar, San Antonio de Tapesco, Monte de Negros y Estanzuelas, la gente se dedica al cultivo de granos básicos: maíz, frijoles y maicillo.

Para los campesinos con tradición chortí la tierra es lo más valioso que poseen. La utilizan como medida de la riqueza individual y familiar. El rancho es la única posesión que el indígena mejora y embellece. Juzga la riqueza y la posición de sus vecinos con base en la extensión de tierra que poseen, en la productividad, el número y las dimensiones de casas construidas, los árboles frutales y el grado de belleza del lugar.

6. El ciclo del trabajo de la tierra

Para estas comunidades, el año social, religioso y económico se inicia con la estación de las lluvias, por lo general, a finales de abril o a principios de mayo. Mayo es considerado como el comienzo de la estación de las lluvias que, para los campesinos contradicción chortí, es lo más importante. Antes de esa fecha, durante varios meses, no se siembra casi nada; la vida social se reduce considerablemente y se viaja a las fincas de café para colocarse como cortadores. A lo largo de esos meses, muchas familias viven precariamente de los restos de la última cosecha de maíz. Conservada en sus graneros (los que tienen), y de algunos tallos, hojas y frutas. Con frecuencia, las familias más pobres terminan de dar cuenta de su maíz en febrero; de allí en adelante subsisten en base a frutas: mangos, pacayas, jocotes (ciruelas) y plátanos, hasta que las primeras lluvias hacen brotar legumbres y frutas silvestres en abundancia. Alrededor de dos meses después, se produce la primera y, por largo tiempo esperada, cosecha de maíz.

En los meses de octubre y noviembre, los campesinos con tradición chortí cosechan frijoles y, en muchas parcelas, tienen cultivos de maicillo, que permanecen verdes. Los campos y huertos quedan despejados de vegetación silvestre a principios de abril. A diferencia de los campos sembrados de café, que cubren el mayor porcentaje de las tierras disponibles, en las demás parcelas la vegetación se seca. La maleza segada se amontona en pequeñas pilas para que se seque; a mediados del mes, la queman y sus cenizas son dejadas para que sirvan de abono para la próxima siembra. Algunos campesinos son conscientes de la importancia del abono orgánico.

 

©2006 Zeyfer Sistemas de Información Cultural