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HONDURAS Y MESOAMÉRICA
El área Mesoaméricana en HONDURAS se subdivide en área
central y área occidental. En el área central se identifican
LOS LENCAS Y LOS JICAQUES. Los sitios arqueológicos de Travesía,
Cerro Palenque, La Guacamaya, Los Naranjos, Gualjoquito,
Salitrón Viejo, Tenanpúa y Yarumela. En el área occidental
los grupos son los MAYAS ( Chortís, Chol y Chontales). Los
sitios arqueológicos de Copán, Río Amarillo, Los Higos, El
Abra, El Puente y Roncador.
El área cultural INTERMEDIA comprende la región este y sur;
se caracteriza por los clanes matriliniales, cultivos de yuca,
adornos en las orejas, mayor dependencia de la actividad de
caza y pesca. Su escasa organización social no le permitió
levantar centros ceremoniales, ni cacigazgos políticos. Su
estructura es tribal. Su vida es menos compleja hasta en las
actividades religiosas.
Se identifican LOS PAYAS, LOS SUMOS, LOS MISQUITOS Y LOS
TAWAHKAS. Los sitios arqueológicos de Plan Grande, Ochenta
Acres, Piedra Blanca, Peroles Calientes, Cuevas de Cuyamel , Río
Plátano y Rancho Williams.
En la región sur no están identificados los sitios arqueológicos.
Se detecta una influencia Chorotega y Pipil.

Para ubicarnos en el tiempo y espacio se ha diseñado
un modelo de cronología del Proceso Formativo de la sociedad
hondureña. El Tercer Seminario de Arqueología Hondureña,
celebrado en Tegucigalpa en 1985, presentó un esquema cronológico
de la evolución que responde a lo especifíco del área de
Honduras en el contexto del proceso de la formación del área
de Mesoamérica. Utilizando nombres de la flora local designó
los períodos en cada secuencia histórica.
I.-
Período ACACIA ( PALEOINDIO ) : Sin fijar – 8,000 a.C.
II.-
Período CAOBA ( ARCAICO ) : 8,000 – 4,000 a. C.
III.-
Período ENCINO : 4,000 - 1,200. a. C
IV.-
Período GUANACASTE : 1,200 - 300 a. C.
V.-
Período LIQUIDAMBAR : 300 a. C. - 500 d. C.
VI.
Período OCOTE : 500 d. C. - 1,000 d. C.
VII.
Período EL SAUCE : 1,000 d. C. – 1,500 d.C
Los períodos
III, IV y V ( Encino- Guanacaste y Liquidambar) se encuentran
en el contexto del Período Formativo (Temprano- Medio y Tardío
) de la civilización Maya en el marco del poblamiento y
formación social del área de Mesoamérica.
1. El PERÍODO ACACIA
(PALEOINDIO) : 13,000 a. C. al 8,000. a.C.
Demostrada la fuerza migratoria asiática hacia América por
el estrecho de Bering, de acuerdo a hallazgos en Alaska, Canadá
y Estados Unidos que data de 30,000 a 40,000 años. Durante
miles de años después, estuvieron asentados en la zona de México
y Centroamérica, lo que dio inicio a lo que podemos llamar la
prehistoria de Honduras.
Las bandas de pobladores eran cazadores y recolectores. La
abundante fauna menor y la diversidad de la flora, les hizo
depender de la naturaleza para su sobrevivencia. Su dieta
alimenticia era predominantemente carnívora, la constituían
venados, chanchos de monte y tortugas. Los grandes animales se
habían extinguido miles años antes. La recolección de
frutas, granos, huevos de animales, conchas e insectos era un
trabajo realizado por las mujeres, los niños y los ancianos.
Los utensilios de hueso, madera y fibra vegetal eran
elaborados a partir de los animales cazados o recolectados.
Su organización social
era mínima, ligados por parentescos se unían en familias con
la autoridad del consejo de jefes de familia. Su alta
movilidad en la búsqueda de alimentos no logró desarrollar
asentamientos permanentes. El abrigo lo obtenían en las
cuevas o lugares rocosos. Su vida espiritual era animista y no
tuvieron culto alguno a deidad.
Sus instrumentos más identificados son los cuchillos, hachas,
raspadores y puntas de flechas. Los trabajos de objetos líticos
y los obtenidos en materiales por presión han llevado a
identificar una tipología de las puntas de proyectil
(flechas), conocidas como puntas clovis, sandía, folsom y
plano.
El fósil que más sirve para la investigación de la
prehistoria americana es la punta de proyectil (flechas)
utilizada para cazar animales medianos y grandes.
Las puntas clovis, de auténtico origen americano, pero con
tradición asiática de la región del lago Baikal. Su
cronología se ubica entre 12,000 y 9,000 a.C. Las que se
encontraron en el sitio de San Rafael, Guatemala, demuestran
una amplia difusión por Centro América. La forma lanceolada,
convexa en los filos, la base cóncava, la imperfecta
acanaladura en ambas caras, es característica del Período
Acacia.
Las puntas sandía, difundidas en América del norte, data su
presencia de 10,000 al 8,000 a.C.
Las puntas folsom, encontradas en la localidad de Nuevo México
(USA), tienen una antigüedad de 9,000 años a.C. Han
aparecido en un área muy limitada. Es más pequeña que la
clovis, muy bien trabajadas cor las técnicas de percusión y
presión; con agudas acanaladuras laterales, lo que representa
una evolución en los instrumentos de caza de estos pueblos.
Las puntas plano, ubicadas en la zonas del norte de Canadá y
Mesoamérica, datan del 8,000 al 5,000 a.C. La eliminación
del filo de la parte inferior de la punta para atarse a algún
otro objeto es su principal característica. Esto implica un
nivel más complejo de organización social de las bandas de
cazadores y de recolectores, pues sus instrumentos de caza
pasan a incorporarse a otras actividades. Surge la presencia
de una esporádica y estacional agricultura.
En América del Sur también se ha utilizado la tipología
cultural de las puntas, con la diferencia de la punta foliácea.
Su forma es alargada, con los extremos en la punta y con los
filos de dientes de sierra. El uso es propio de cazadores de
megafauna (animales grandes) de las altiplanicies
sudamericanas.
El sitio arqueológico de El Reparto, Honduras, es el único
que puede pertenecer al Período Acacia. Los restos son muy
limitados, sin embargo los nuevos descubrimientos nos pueden
ofrecer mayores conclusiones.
2. PERÍODO CAOBA
(ARCAICO): 8,000 a. C. - 4,000 a. C.
La tecnología de los instrumentos de caza se derivó a otras
actividades de subsistencia. Las puntas fueron utilizadas en
la explotación de plantas, piedras trabajadas y utensilios en
las actividades alimenticias. Los utensilios de piedra pulida,
para aprovechar mejor los recursos vegetales, como morteros
con su majador y la piedra de moler con mano, nos permite
visualizar un avance en la organización social de las bandas
cazadoras y recolectoras. La población aumentó y el
agrupamiento de bandas mayores obligó a una mayor explotación
de especies y ambientes. La tendencia al sedentarismo se
reflejó en las prácticas religiosas, pues se realizaban
entierros con ofrendas y sacrificios de animales.
En Honduras existen dos sitios arqueológicos de este período:
a) En La Esperanza, Intibucá, y b) En El Progreso, Valle de
Sula. Los restos de puntas de proyectil y raspadores son
pruebas de la presencia humana en el Período Caoba.
3. PERÍODO ENCINO: 4,000 -
1,200 a. C.
Inscrito dentro del Proceso Formativo (Preclásico) del área
mesoamericana, el Período Encino se caracteriza por los drásticos
cambios en las costumbres y la actividad cazadora y
recolectora de los grupos humanos. La vida sedentaria y la
agricultura de subsistencia se convienten en la principal
ocupación. El pulido de piedras es sustituido por la alfarería.
Los alimentos son almacenados y cocidos.
Se forma la primera gran civilización mesoamericana: la
cultura olmeca. Esta cultura tuvo una enorme influencia en los
rasgos culturales de toda la región, en especial, en el arte
lapidario monumental, el calendario, la escritura, el panteón
de dioses, la arquitectura ceremonial y las rutas comerciales.
De ahí, que algunos consideren a la cultura olmeca como la
"civilización madre de Mesoamérica".
Se logra el primer cambio genético provocado por intervención
humana, al lograr el maíz. Por los restos de polen
encontrados, esta adaptación genética se da alrededor del año
3500 a.C., acontecimiento de importancia extraordinaria en la
cultura de nuestros pueblos. La cultura del complejo maíz-frijol-calabaza
es la base, más adelante, del desarrollo de la astronomía,
las matemáticas y la vida social y religiosa de los pueblos
de Mesoamérica. El ciclo de lluvias y su relación con las
labores agrícolas empiezó a ser registrado en la memoria del
pueblo. El aumento poblacional y la organización política y
social impulsó la búsqueda de nuevos sitios para los
asentamientos humanos en lugares más aptos para la
agricultura, la vivienda y con acceso al agua. Empiezan a
construir viviendas y se abandona la práctica de las cuevas y
los abrigos rocosos.
Surgen las primeras prácticas chamanistas (jefes
religiosos-sacerdotes), en donde el jefe de la agrupación
ejerce labores religiosas y medicinales.
Los primeros grupos premayas se asientan en las tierras altas
de Guatemala, y el área central de El Petén.
El cómputo del calendario maya se fecha alrededor del año
3,313 a.C.
4. PERÍODO GUANACASTE:
1,200 – 300 a.C.
Se reconoce este período como parte del formativo medio de
Mesoamérica, cuya característica más destacada es la difusión
de la alfarería. La agricultura se conviertió en la
principal actividad y los asentamientos humanos pasaron a ser
caseríos. La urbanización de los poblados tiene un gran
impulso con la construcción de los primeros edificios públicos.
La vivienda se amplía para el grupo familiar extenso. El
intercambio comercial se expande con el desarrollo de redes
terrestres y marítimas. Surgen los primeros cacigazgos; el
culto a los muertos y entierros de carácter religioso y el
surgimiento de dioses en el culto del panteón.
5. PERÍODO LIQUIDÁMBAR:
300 a.C. al 500 d.C.
Lo más notable de este período es el surgimiento de la
estructura política, social y económica de los pueblos de
Mesoamérica, particularmente la del pueblo maya asentado en
la región de Copán. La evolución de los cacigazgos o señoríos
obligó a hacer alianzas políticas por razones de parentesco,
matrimonio o expansión; esto supone un cambio cualitativo en
la sociedad preclásica y que se expresa en las construcciones
monumentales. Hay presencia de una autoridad central como jefe
(monarca) que dirige las obras públicas, impone, recauda y
distribuye los recursos humanos (esclavos-presos de guerra) y
materiales (tributos). La vinculación entre el poder político
y religioso es muy notoria. Se constuyen las primeras plazas
ceremoniales. Se produce una estratificación social por el
nivel de acceso a los medios de subsistencia y la conformación
de gremios especializados en artes y oficios (sacerdotes,
artesanos, militares, escribanos). Se desarrolla fábricas y
talleres de obsidiana, utensilios cortantes, cerámica bícroma
y polícroma y artículos de jade, concha marina y libros (códices),
mostrando una actividadad económica viva y pujante
Se produce el derrumbamiento de la cultura madre de Mesoamérica
, la olmeca, y Honduras, inicia el desarrollo cultural en uno
de los sitios argueológicos más conocidos en el mundo, Copán.
Nace la "Atenas" de Mesoamérica. El glifo-emblema
de Copán es reconocido en toda el área central de El Petén,
así como en las ciudades mayas de Tikal y Uaxactum. En el año
426 d.C. asciende al reinado Yax Ku'Mo', conocido como el
fundador de la dinastía de Quetzal-Guacamayo Azul, y la
representación de toda la dinastía de los 16 gobernantes
aparece en el Altar Q de la Acrópolis de Copán.
Existen pruebas irrefutables del alto nivel de conocimiento
alcanzado en el mundo maya. La Placa de Leyden encontrada en
Puerto Barrios, República de Guatemala, en el año de 1864,
indica que su origen es del año 320 a.C. La Placa de Leyden
es de jadeíta, que indica una temprana actividad cultural en
la zona. En la Estela 29 de Tikal se encuentra un texto jeroglífico
que correponde al año 292. d.C.
En el centro de Honduras, surgen asentamientos de grandes
aldeas con edificios públicos de tamaño monumental.
Edificios que alcanzan hasta 20 metros como Los Naranjos (Lago
de Yojoa) y Yarumela (Valle de Comayagua).
En el Período Liquidámbar cronológicamente corresponde con
el final del formativo de la cultura mesoamericana, y el inició
del Período Clásico del mundo maya.
6. PERÍODO OCOTE (CLÁSICO ): 500 d.C. – 1,000 d.C.
Es el período de mayor esplendor en el mundo de Copán. Todas
las majestuosas edificaciones de este período deben
interpretarse como el reflejo de una concepción del más allá
del mundo terrenal. Las manifestaciones en la arquitectura,
escritura, arte y religión son plenamente desarrolladas y su
influencia en el área occidental de Honduras se hace sentir
en todos los pueblos circunvecinos. La población de Copán
llegó a tener más de 20, 000 habitantes. Esa homogeneidad
lingüística y cultural se expresa en la cerámica polícromada,
en el creciente intercambio comercial de productos de primera
necesidad y suntuarios entre las cuidades, en la adopción de
rasgos arquitectónicos comunes a todo el mundo maya como
plataformas elevadas para los edificios y canchas para el
juego de pelota. Construían conjuntos de edificios alrededor
de patios rectanguladres. La complejidad social y económica
se expresa en una armoniosa e inestable alianza de poder entre
los diversos señoríos. La centralización autoritaria
personificada en el Rey o Gobernante está legitimada por su
función política y religiosa. Los conflictos de la alianza
produjeron las crisis sociales que caracterizaron el período,
a partir del año 820 d.C. y dieron fin al Período Clásico
en medio de una resistencia civil y popular. Los diversos
problemas por falta de alimentos, erosión de los suelos,
enfermedades, falta de liderazgo de la clase dirigente y el
culto a nuevos dioses en el panteón, son algunas de las
causas principales que provocaron el colapso de la civilización
maya en Copán. Algunas causas de naturaleza interna y externa
se conjugaron para provocar el derrumbe del mundo clásico
maya en Copán.
La influencia del mundo de Copán fue muy escasa en el área
de Guatemala y Belize, aunque en Quiriguá (Altar L) y Caracol
(Estela 16) se encuentran inscripciones de reyes de la dinastía
de Copán. Su mayor influencia fue sin duda en la parte
central y norte de Honduras.
Al final del Período Clásico (600-900 d.C.), el mundo maya
de Copán había sido abandonado como centro ceremonial y la
selva empezó a cubrir con su vegetación la segunda ciudad más
importante de la civilización Maya. Además, se produjeron
grandes cambios en el valle de México que tendría
repercusiones en las tierras altas y centrales de Guatemala,
Honduras y el resto de Centro América.
7. PERÍODO SAUCE (POSTCLÁSICO ): 1,000 d.C. – 1,500
d.C.
Las poblaciones, al momento del derrumbe del centro
ceremonial, iniciaron migraciones hacia las tierras bajas de
Yucatán y la zona norte–occidental de Honduras. El contacto
con los mayas mexicanizados y la arquitectura de
fortificaciones (Tenampúa-Los Naranjos) alrededor de las
ciudades, son las características principales del Período
Sauce.
El colapso demográfico y social producido en el contexto de
un deterioro ambiental obligó a la población a buscar nuevos
asentamientos. El sitio de Naco, en el Valle de Sula, fue
escogido como centro comercial de gran importancia. El
intercambio comercial fue intenso, sobre todo con ciudades de
Yucatán. Años más tarde (1502), Yumbé, el primer hondureño
que confraterniza con los españoles en la Isla de Guanaja y
les sirve de intérprete en la costa oriental, venía de
adquirir piezas y artículos de Naco. Yumbé y sus allegados
recorrieron en canoa las milenarias rutas comerciales de los
pueblos mayas. Naco llegó a tener más de 1,000 habitantes.
Igualmente los grupos que emigraron hacia el centro y sur del
país, como los pipiles y chorotegas, fueron esparciendo prácticas
culturales propias del Valle de México, después de la caída
de Teotihuacan.
Se introduce la metalurgía , sobre todo del cobre y oro. La
presencia de los rasgos de la cultura maya en el área de
Honduras se diluye, y los grupos indígenas van adquiriendo su
propia identidad al contacto con el medio ambiente. Al final
del Período Sauce solamente en las tierras bajas de Yucatán
(Chichén Itza, Uxmal y la Liga de Mayapán), la grandiosa
civilización sobrevive con las líneas generales de su
cultura. En el momento del contacto se inició el proceso del
derrumbe final de una de las civilizaciones más importantes
en el desarrollo de la humanidad.
En resumen, el Período Sauce finaliza en Copán después del
900 d.C., de tal suerte que, al momento de la llegada de los
españoles, la ciudad estaba recubierta de bosque tropical.
Sin conocer la rueda, ni el arado, ni el uso del hierro y del
bronce , los mayas lograron precisar con exactitud los ciclos
lunares, solares y venusianos y reconocieron la importancia de
las estrellas y constelaciones. Tuvieron su propio zodíaco
para prácticas adivinatorias (Códice de París).
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