Principal    Elempira    Valle   Herrera    Reyes    Cabañas    Morazán    Contreras    Rosa
 

 

 

 
Casa de Joseph del Valle en La Villa de Xerez de la Frontera de la Choluteca y mis Reales Tamarindos
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 
 



 

 


José Cecilio Díaz del Valle


Escudo de Valle de Asturias.


Nació en la Villa de Xeres de la Choluteca el 22 de noviembre de 1777. Sus padres, José Antonio Díaz del Valle y Ana Gertrudis Díaz.Su familia se domicilia a Guatemala en 1786 donde estudió en la escuela de Belén y en el colegio Tridentino en 1786.Ingresó a la Universidad de San Carlos Borromeo en 1790. Graduado de Bachiller en Filosofía, en diciembre 1794. Bachiller en Leyes y Cánones, en julio 1799.Se recibió de Abogado ante al Audiencia de Guatemala y se incorporó en la matrícula de Abogados del Reino en 1803.

Publicó su Instrucción sobre la plaga de la langosta; medios de exterminarla, o de disminuir sus efectos; y de precaver la escasez de comestibles en el año de 1804.Fue nombrado diputado interino de la Comisión Gubernativa de Consolidación y Defensor de los bienes de Obras Pías, en mayo 20 de 1805 y fue nombrado Censor de la Gazeta de Guatemala el 6 de noviembre de 1805.Nombrado Asesor del Consulado de Comercio de Guatemala en febrero de 1806.Nombrado Fiscal del Juzgado de los Reales Cuerpos de Artillería e Ingeniería en marzo 9 de 1807.

Su padre, don José Antonio Díaz del Valle, muere en 1808.

Nombrado Abogado del Convento de Santo Domingo para la ciudad y la Provincia de la Orden en enero de 1808.Electo Diputado vocal de la Junta Central y Secretariado de la Junta Preparatoria en abril de 1809. Abogado asesor de los anteriores cuerpos y en los juzgados ordinarios de la ciudad en abril 26 de 1809. Se restableció la Sociedad Económica de Guatemala. Valle se inscribe como miembro, el 19 de enero de1811 .Cesa como Asesor del Consulado de Guatemala en marzo 14 de 1811.Nombrado Regente de la Cátedra de Economía Política en la Sociedad Económica de Guatemala el 4 de febrero de 1812. Asume la Cátedra de Filosofía en la Universidad de San Carlos.Habló sobre la Economía Política en la Junta General de la Sociedad Económica de Amantes de Guatemala. Se le nombró regente de la nueva Cátedra de Economía Política en la Sociedad Económica de Guatemala en septiembre de 1812.

Contrae matrimonio con Josefa Valero Morales, nativa de Comayagua el 12 de octubre de 1812.

Nombrado Auditor de Guerra del Ejercito de Guatemala en mayo de 1813. Designado Juez de Honor del Ejercito en junio de 1813.Abogado Asesor de la Renta de Tabacos en agosto de 1813. el 27 de agosto de 1813 el Ayuntamiento de Guatemala tomó medidas en vista de las denuncias sobre un plan para perpetuar en el mando al capitán general Bustamante, "habiendo sido el principal agente de esta intriga, el Licenciado don José Cecilio del Valle, valido de sus relaciones y correspondencias en muchos lugares de los partidos".Cesó en el cargo de Abogado en la Comisión de Obras Pías, en 1814

Nació su primera hija, María Dolores el 14 de marzo de 1814

José Antonio de Liendo y Goicoechea, maestro predilecto de Valle, murió en Guatemala el 29 de julio de 1814. Lee el " Elogio Fúnebre " a Liendo y Goicochea el 7 de agosto de 1814.
El memorial dirigido a Fernando VII, solicita se le conceda "en España la colocación que fuese de su real agrado para vivir en países más análogos a mi carácter y menos expuestos a compromisos" el 3 de noviembre de 1814.Publicó el primer número del periódico de la Sociedad Económica de Guatemala en mayo de 1815. Fue nombrado Fiscal interino de la Audiencia en enero de 1817. 

Nació su segunda hija, María Josefa el 29 de marzo de 1817.

Concluye como Fiscal Interino el expediente "Sobre fomentar la Agricultura, la Industria y el Comercio", mediante gestión del Real Tribunal del Consulado el 6 de noviembre de 1817.

Nació su único hijo Bernardo el 1 de agosto de 1820.

Publica el prospecto de El Amigo de la Patria el 6 de octubre de 1820 Sale el Primer número de " El Amigo de la Patria" el 16 de octubre de 1820.Electo Alcalde de Guatemala, el 3 dedDiciembre de 1820. Toma posesión del cargo de Alcalde de la Ciudad el 2 de enero de 1821.Electo miembro de la Diputación Provincial en marzo de 1821.Obtiene el nombramiento real de nuevo Auditor de Guerra en mayo 1821. Renuncia como Alcalde. Se nombra al Doctor Mariano Larrave como Alcalde Primero Mayor.

Redacta el Acta de la Independencia de Centroamérica del antiguo Reino de Guatemala e integra la Junta Provisional Consultiva, en representación de Choluteca el 15 de septiembre de 1821

La Junta Gubernativa de Guatemala declara la Anexión a México el 22 de enero de 1822. Emite voto particular para que la posteridad le hiciese justicia.Es electo diputado ante el Congreso de México por Tegucigalpa el 7 de marzo de 1822.Compra la Hacienda de la Concepción el 30 de abri de 1822, por 10,000 pesos.Sale de Guatemala a integrar el Congreso de México el 7 de mayo de 1822.Llega a la Ciudad de México el 28 de mayo de 1822.Se integra al Congreso de México el 3 deaAgosto. Electo Vicepresidente del Congreso el 24 de agosto.Detenido y recluido en el Convento de la Merced y trasladado al Convento de Santo Domingo en México el 27 de agosto de 1822.Liberado de Prisión y fue nombrado Secretario en los despachos de Relaciones Exteriores en el Gobierno de Iturbide el 22 de febrero de 1823. Nombrado como Ministro en el Despacho de Justicia y Negocios Eclesiásticos el 2 de abril de 1823.

Reintegrado al Congreso solicita la anulación de la Anexión a México el 22 de abril de 1823.
Nombrado miembro de la Comisión para fijar las bases de la Constitución de la República Mexicana.En octubre de 1823 es reconocido por su contribución a la separación de México.
Sale de Ciudad de México rumbo a Guatemala en noviembre de 1823. Llega a Ciudad Guatemala el 28 de enero de 1824. Fue juramentado como Miembro del Poder Ejecutivo y dirige la Gaceta del Gobierno Supremo de Guatemala.

Entra en vigencia la Constitución Federal de las Repúblicas de Centro América el 22 de noviembre de 1824. Circula el primer número del Redactor General el 12 de abril de 1825.Elección de Manuel José Arce como Presidente de la República Federal del Centro de América, el 21 de abril de 1825, con el voto de José Cecilio del Valle.Pública el " Manifiesto a la Nación Guatemalana", donde explica que es víctima de fraude electoral que lo priva de la presidencia de la Federación el 20 de mayo de 1825.Emite dictamen sobre la cuestión de Chiapas propuesta por Mariano Gálvez el 16 de abril de 1826. Electo socio correspondiente de la sociedad para la instrucción elemental de París en junio de 1826. El 3 de mayo de 1827 se cuestiona sobre la situación del conflicto de la Federación y la guerra El Salvador-Guatemala. ¿Se terminará esto? Anuncia tener redactado un escrito sobre la pena de muerte el 3 de septiembre de 1828. Pública Memoria sobre la Educación el 21 de Junio de 1829. Es electo Diputado y renuncia.Derrotado en la elección para presidente de la República Federal frente al General Francisco Morazán por 202 votos contra 103 en junio de 1829.

Es nombrado director de la Sociedad Económica de Amigos del Estado de Guatemala, el 15 de diciembre de 1829. Pública el periódico de la Sociedad el 1 de abril de 1830.El 16 de Septiembre de 1830 toma posesión el General Francisco Morazán. Electo Diputado al Congreso Federal, en 1831. Renuncia al nombramiento de Ministro Plenipotenciario de la República Federal ante Francia el 12 de marzo de 1831. El 4 de noviembre de 1831 no acepta la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia y como Vicepresidente pero tampoco lo acepta. Diserta sobre "Las Matemáticas en su relaciones con la prosperidad de los Estados". Pública Memoria sobre el abasto de la Carne el 29 de Octubre de 1832. Nuevamente es electo Vicepresidente de la República Federal, pero no acepta el cargo en 1832. Se le elige miembro de L´ Academia d´ Industrie Agricole et Manufacturies de París, en junio de 1833.Se traslada a su hacienda La Concepción en diciembre de 1833.

En 1834, la Asamblea Legislativa tiene los votos necesarios para declarar a José Cecilio Díaz del Valle Díaz del Valle, Presidente de la República Federal de Centro América.

Fallece el 2 de marzo de 1834 en el Corral de Piedra, camino a Ciudad Guatemala. Sus restos descansan en el Cementerio General de Guatemala.

La Muerte del Sabio José Cecilio del Valle

por el Dr. Alfredo León Gómez
Especialistas en Cardiología,  Hospital "La Policlínica".

Uno de los capítulos más interesantes desde el punto de vista de la medicina, en la vida de los grandes hombres de la América Central, lo constituye la muerte del Sabio José Cecilio del Valle, el pensador más  sólido y acrisolado que han producido los países ístmicos en toda su historia. Un verdadero adalid de la intelectualidad en los albores de la Patria Grande, alcanzó las posiciones más altas dentro del medio, llegando a ser electo presidente de Centro América en 1834, cargo que no pudo ejercer al sorprenderle la muerte el dos de marzo de ese año.

Deseamos hacer un comentario analítico desde el punto de vista del diagnóstico retrospectivo, a fin de determinar hasta donde sea posible el origen y las causas de la muerte del Sabio Valle, hecho ocurrido cuando esperaba tomar posesión de la primera magistratura de la nación centroamericana. Don José del Valle acostumbraba visitar su hacienda La Concepción situada a dieciocho leguas de la Ciudad de Guatemala donde por lo regular permanecía desde el mes de diciembre hasta los primeros meses del año entrante. Las elecciones ya se habían realizado pero faltaba recoger todos los resultados electorales para hacer la decisión definitiva, lo que tendría lugar en junio de 1834. El Sabio falleció antes y nunca supo que había ganado las elecciones. Su muerte dio lugar a la continuación del General Morazán en el poder.

Para analizar la muerte del prócer nos basamos en los testimonios escritos de su hijo don José Bernardo Valle quien los escribió en 1878 a pedimento del poeta cubano José Joaquín Palma, quien a su vez estuviera fuerte- mente vinculado al Doctor Marco Aurelio Soto y al Doctor Ramón Rosa, este último el principal biógrafo del Sabio.

Citamos al Dr. Rosa en la descripción de la muerte de Valle: "El 22 de febrero a las cinco de la tarde fue repentinamente atacado de fuerte fatiga con hervor en el pecho, mal del que nunca había padecido y que era de gravísimo carácter, porque casi le impedía la respiración y podía producir una asfixia. En fuerza de los solícitos cuidados de la familia, Valle tuvo algún alivio, pero la enfermedad continuaba. El presbítero Mariano Borjas, capellán de la familia, fue a Guatemala en busca del Dr. Quirino Flores, médico de la casa. Flores llegó a la Concepción el día 25 y en el acto oyó del paciente la relación de sus padecimientos, y de la familia, las noticias relativas a las medicinas que se le habían aplicado.

Dr. Flores no dio a la enfermedad de Valle la importancia que tenía. Aplicóle algunos calmantes que no produjeron el resultado apetecido. A pesar de esto, y de los encarecidos ruegos, y de la consternación, y de las lágrimas de la angustiada familia, partió de la hacienda el día siguiente, dirigiéndose a Sonsonate, en donde lo esperaban asuntos importantes del Senado, del cual era individuo.

Por aquel tiempo las autoridades federales residían en el Estado de El Salvador". Durante el mes de enero anterior el Sabio Valle había estado bien de salud. Ya en febrero comenzó a quejarse de fatiga acentuada; el 22 se produjo un episodio severo de disnea con sensación de asfixia y angustia, lo cual obligó a solicitar los servicios del Dr. Flores. La descripción de los síntomas anteriores corresponde evidentemente a una insuficiencia ventricular izquierda aguda, desencadenada posiblemente por un infarto de miocardio. La presencia de este cuadro en un hombre de 56 años, en quien no hay historia clínica de enfermedad reumática, hipertensiva, de asma o de un proceso bronquial crónico, hacen del infarto un diagnóstico casi patognomónico.

Es evidente que el Dr. Quirino Flores no arribó a un diagnóstico preciso, y no podía haberlo hecho porque para hacerlo era necesario tomar un electrocardiograma, aparato que fue inventado alrededor de 70 años después, o sea a comienzos del presente siglo. Y sí no arribó a un diagnóstico clínico fue también porque la descripción del cuadro sintomatológico del infarto no fue reconocida sino hasta en 1912 por Herrick en Chicago. La medicina de 1834, la que conocía el Dr.Flores, no contemplaba ni los hallazgos electrocardiográficos, ni la descripción magistral de Herrick, y mucho menos las determinaciones enzimáticas que establecen con firmeza la presunción diagnóstica de la oclusión coronaria.

Y si el Dr. Flores no podía con seguridad sentar un diagnóstico, mucho menos podía elaborar un pronóstico médico, que sigue siendo extremadamente difícil aún en nuestros días, en que contamos con tanto avance científico. En la enfermedad coronaria los pronósticos son aún más intrincados y escabrosos, dada la índole caprichosa y enigmática del padecimiento. Por lo general es bastante complicada la predicción en esta entidad clínica.

Continúa el Dr. Rosa en su biografía: "La familia de Valle deseaba trasladarlo a Guatemala, y su deseo fue secundado por el voto del Dr. Flores. El día primero de marzo salió la familia de la hacienda, conduciendo al enfermo en una camilla arreglada de manera provisional. En la mañana llegaron a la hacienda "El Jute", tres leguas distante de "La Concepción". El enfermo sintióse muy aliviado, y en la familia renacieron las más lisonjeras esperanzas. Mas en la noche, inesperadamente, se agravó el mal del enfermo, manifestándose, en particular, su gravedad por un prolongado delirio. El sabio delirante hablaba sin cesar de la Casa de Moneda y del Jardín Botánico de México; después tomó por tema su repugnancia para admitir la Presidencia de Centro América, altísimo cargo para el que había sido electo..."

El cuadro de insuficiencia cardíaca izquierda se complicaba ahora con el delirio nocturno, con la confusión, la desorientación y con trastornos oníricos. Perturbaciones mentales e intelectuales son frecuentes en los estados agudos de la insuficiencia cardíaca, sobre todo cuando no se recibe un tratamiento adecuado con digitálicos, diuréticos y sedantes. La reducción del gasto cardíaco trae aparejado una disminución de la oxigenación cerebral y el consiguiente menoscabo del aporte de glucosa, sodio, potasio y otros iones fundamentales para el funcionamiento adecuado de la célula nerviosa.

Luego el Dr. Rosa afirma lo siguiente: "Pasó el delirio y vino una ligera calma; pero después, en la madrugada, acometió al enfermo un nuevo ataque de fatiga: Valle se asfixiaba. La familia, con redoblados esfuerzos, logró calmarlo, y continuaron su marcha para la hacienda "Corral de Piedra" distante doce leguas de la capital de Guatemala. Pero a media jornada, y a escode las diez de la mañana del domingo dos de marzo, en medio de una de las llanuras del camino, la camilla hizo alto: Valle se moría; la enfermedad le asestaba su último golpe. Tuvo tiempo de pedir los auxilios del confesor, y dijo entre otras cosas a su capellán: "Padre, conozco que estoy ya en el último período de mi existencia, y necesito de los auxilios espirituales, para devolver mi alma al creador que me la dio". La consternada familia rodeaba la camilla.

Valle, ya para morir, faltóle el habla; pero aún quedábale un resto de vida en sus ojos que se apagaban..." Hacia las diez de la mañana, mientras se conducían por un llano polvoriento y desolado, bajo los rigores del sol y la temperatura, con fuertes ventarrones propios de la estación y la canícula, expuesto al resistero, falleció rodeado de la familia y de los mozos de muías que lo acompañaban. El cuadro clínico era dominado  por la disnea, la ortopnea, la fatiga, el delirio y la opresión precordial, todo lo cual corresponde a un edema pulmonar agudo, que no es más que la insuficiencia cardíaca izquierda en grado extremo. El origen de esta condición no puede ser otro que la enfermedad isquémica coronaria y el infarto miocárdico subsecuente.

Pensamos y somos de la opinión que la enfermedad reumática del corazón puede excluirse con seguridad ya que no se conoce que el Sabio Valle haya padecido de alguna forma de reumatismo o de enfermedad  crónica cardíaca. De haberla tenido se habría manifestado muchos años antes en la edad juvenil. La enfermedad hipertensiva también puede excluirse (aunque el esfigmomanómetro fue inventado en 1892 por  Riva-Rocci) ya que la insuficiencia izquierda de los hipertensos es de evolución gradual y requiere varios años para su desarrollo. La historia clínica puede también eliminar otros padecimientos de curso crónico, como son el asma bronquial, las bronquitis crónicas, el enfisema, la tuberculosis y otras entidades que afectan el pulmón y el árbol respiratorio. Así también se puede excluir otras afecciones como la pericarditis aguda y crónica, el derrame pericárdico, los derrames pleurales y enfermedades del esófago, humorales y otras de curso tórpido.

Desde un punto de vista puramente del diagnóstico diferencial la causa de la muerte del Sabio Valle es el  infarto del miocardio complicado con insuficiencia cardíaca izquierda, en su grado mayor, el edema del pulmón. Hay varios hechos que hacen pensar en esta condición y desechar otras posibilidades: en primer lugar, Valle se encontraba completamente bien en el mes de enero; en febrero comenzó a sentir fatiga gradual que se acentuó hasta llegar el 22 en que se complicó la situación.

Es un hecho bien establecido que uno' de los síntomas premonitorios del infarto es la fatiga, que rivaliza en frecuencia con el dolor precordial anginoso; este último aparentemente no lo presentaba el paciente. En segundo lugar, el deterioro súbito de su estado general con disnea intensa, ortopnea, de carácter gravísimo, que aparece en un hombre de 56 años, es fuertemente sugestivo de un infarto del miocardio. Esta condición se prolongó por diez días más hasta llegar a la muerte el 2 de marzo. El cuadro clínico es el del edema del pulmón como complicación a la trombosis coronaria.

Hay otros factores condicionantes de la enfermedad coronaria isquémica que pueden identificarse en el caso de la muerte del Sabio Valle. Estos factores condicionantes son numerosos en esta afección, pero hay algunos que tienen la mayor importancia y se pueden determinar con claridad en el suceso que comentamos:

La personalidad del Sabio Valle como primera condición predisponente. Desde 1956 se conocen dos tipos de personalidad, la llamada personalidad tipo A, que se asocia frecuentemente a la aparición de la enfermedad coronaria, y la tipo B en la cual la afección es menos común. La primera, la tipo A se caracteriza por conducta agresiva y obsesiva, por el perfeccionismo, la presión del tiempo y del trabajo, por la competitividad y la voluntad de lucha. Son individuos altamente productivos, enérgicos y con gran capacidad para alcanzar posiciones cimeras. A veces la angustia, la frustración y la amargura acompaña estas características psicológicas.

Es fácil comprender que la personalidad del Sabio Valle está enmarcada dentro del tipo A y no en el tipo B que tiene otras manifestaciones y en la cual el infarto es poco común. Otro factor predisponente que debemos incluir como contribuyente en la enfermedad del Sabio Valle es la ansiedad y la tensión emocional. Un ejemplo de ello es la renuncia que hizo en 1826 del cargo de diputado al congreso para el cual había sido designado por los departamentos de Guatemala y Chiquimula. Dice así en su renuncia que transcribimos en parte: "Ha sido constante la voluntad de los pueblos de Guatemala y Chiquimula en las diversas elecciones en que se han servido distinguirme con sus sufragios. Yo estoy penetrado de gratitud; y no cesaré de acreditarla con mis pequeños servicios. Pero no puedo hacerlos ahora al congreso donde soy llamado. Después de trabajos continuados sin interrupción en México y en esta ciudad desde el año de 1821, mi salud ha sufrido el quebranto que era natural. Un diputado digno de ser representante de los pueblos, debe asistir todos los días a las sesiones de tres o más horas, concurrir a comisiones de diversa clase, meditar asuntos de distinta naturaleza, discutir cuestiones delicadas, sostener debates acalorados, y llenar la expectación de los pueblos que han fiado a sus trabajos lo más sagrado de sus derechos. Yo engañaría a la nación si me presentara al Congreso como un hombre capaz de tamañas tareas. Hablo de buena fe. No puedo fijar la atención en un asunto por mucho tiempo. Los nervios empezaron a escocerme desde que empecé a sufrir temperatura más fresca que la de la hacienda de donde he venido... No he rehusado jamás el trabajo para el que he sido llamado... No lo permite mi salud... la certificación que acompañó parece acreditarlo de modo decisivo".

Al siguiente año se produjo otra renuncia para no integrar el Congreso por motivos de salud. Es bueno recordar también que rehusó en dos oportunidades el nombramiento como representante en Londres y países europeos, y en 1831 tampoco accedió a aceptar la representación en París aduciendo sufrir de cólicos nefríticos. Hay razones para comprender que el Sabio Valle sufría de tensión emocional y que su salud comenzó a resentirse desde 1826, ocho años antes del infarto fatal. Hay que agregar que la nefrolitiasis que sufría puede ser la manifestación de una gota, enfermedad metabólica que frecuentemente acompaña a las enfermedades de la coronaria.

El sedentarismo, o sea la falta de ejercicio también contribuye como factor predisponente a la aparición de la enfermedad coronaria. En el caso del Sabio Valle es evidente que su trabajo de naturaleza intelectual no le permitía mayor actividad física. Los grandes caminadores sufren muy poco de esta enfermedad, al contrario de los sedentarios que la padecen con frecuencia. Otro factor predisponente importante que existía en el caso del Sabio Valle es el uso del tabaco. Hacía uso del cigarrillo y del alcohol, aunque en cantidades moderadas. En una carta que sus hermanas le enviaron desde Escuintla en 1822 le dicen lo siguiente que es pertinente a lo que afirmamos: "Te remitimos el frasco de aguardiente, dos botellas de vino y los cigarros". Uno de los factores más nocivos en el caso de la enfermedad coronaria es el fumar cigarrillos. Se presenta por lo general en personas nerviosas activas, con personalidad impetuosa y luchadora como es el caso del  Sabio Valle. Es pues indudable que el tabaquismo contribuyó a la aparición de la enfermedad.

De lo anterior podemos concluir que el cuadro clínico presentado por don José Cecilio del Valle antes de su muerte, es el de un infarto del miocardio, complicado por insuficiencia cardíaca izquierda en su forma más grave que es el edema agudo del pulmón. Esta entidad clínica se manifiesta con factores predisponentes que estaban presentes en este caso, como son la personalidad tipo A; la tensión emocional y ansiedad; el sedentarismo y por último el tabaquismo que está debidamente demostrado. Todo ello es prueba de la enfermedad coronaria que terminó con la vida del Sabio Valle, a edad relativamente temprana.

Es así como en una calurosa mañana del primer domingo del mes de marzo de 1834, en un camino desierto, yermo e inhóspito, en donde se levantaban enormes nubes de polvo, y en donde el sol calcinaba con sus rayos la humanidad de los caminantes, rodeado únicamente por su familia y los arrieros, falleció el más grande pensador y erudito que hasta la fecha ha nacido en Centro América: José Cecilio del Valle, más conocido como el Sabio Valle, e hijo predilecto de la Villa de Jerez de la Frontera de la Choluteca y de mis Reales Tamarindos.

REFERENCIAS

1) Rosa, Ramón. Biografía de don José Cecilio del Valle Tipografía Nacional. Tegucigalpa, D.C., 1914.

2) Cartas de José Cecilio del Valle. Prólogo de Rafael Heliodoro Valle. Universidad Autónoma de Honduras, 1963.

3) Meléndez, Carlos. José Cecilio del Valle, Sabio Centroamericano, San José/ Costa Rica, 1985.

4) Oquelí, Ramón y Meléndez, Carlos. Escritos de José Cecilio del Valle. Una Selección. Organización de Estados Americanos, 1981.

5) Bumgartner, Louis E. José del Valle of Central América. Duke University Fres. Durham, North Caroline, E.U. A. 1963.

6) León Gómez, Alfredo. Diario Tiempo. San Pedro Sula.2 de julio de 1977: "Como Murió el Sabio José del Valle".

TOMADO DE REVISTA MEDICA HONDUREÑA - VOL. 63 - No. 3 - 1995

SOÑABA EL ABAD DE SAN PEDRO;

Y YO TAMBIÉN SÉ SOÑAR

Por José Cecilio del Valle.

Guatemala, 23 de febrero de 1822.

En este texto, del 23 de febrero de 1822 resume Valle su gran proyecto de unidad americana. Coincidía con las ideas de Bolívar y de Monteagudo, que por entonces era embajador del Libertador en Centroamérica. El título alude a una difundida obra del abate de Saint Pierre, escrita a principios del siglo XVIII, en la que proponía la formación de una federación europea.

LA AMÉRICA estaba dividida en dos zonas contrarias entre sí, oscura la una como la esclavitud, luminosa la otra como la libertad.

Nueva España, Guatemala, San Salvador, Comayagua, León y Panamá formaban una extensión inmensa de territorio sometido al Gobierno español. El nuevo reino de Granada, Santa Fe, Caracas, Buenos Aires y Chile, formaban un espacio dilatado de tierra libre e independiente.

Si en el antiguo mundo los países septentrionales eran el suelo de la libertad, en el nuevo los australes fueron la tierra venturosa donde brotó primero (a).

El Sur se cubría de sangre por defender sus derechos; y el Norte mandaba millones al Gobierno que intentaba sofocar aquellos derechos.

No hubo simultaneidad en la causa justísima de nuestra independencia; esta falta grave aumentó las fuerzas de España; entorpeció la marcha de América y fue origen de males que llora el amigo de los hombres.

La unidad de tiempo es en los grandes planes la que multiplica la fuerza y asegura el suceso; la que hace que dos tengan más poder que un millón. Cien mil fuerzas obrando en períodos distintos sólo obran como una. Diez fuerzas obrando simultáneamente obran como diez.

No marchó la América con el plan que exigía la magnitud de su causa. Lo que hace derramar más lágrimas, lo que penetra más la sensibilidad, lo que más horroriza a la naturaleza en lo que vio en los países más hermoseados por ella. Sangre y revoluciones son los sucesos que refiere la historia; muerte y horrores son los hechos de sus anales.

La pluma se resiste a escribirlos; la memoria se niega a recordarlos… Volvamos los ojos a lo futuro. Ya está proclamada la independencia en casi toda la América; ya llegamos a esa altura importante de nuestra marcha política; ya es acorde en el punto primero la voluntad de los americanos. Pero esta identidad de sentimiento no produciría los efectos de que es capaz, si continuaran aisladas las provincias de América sin acercar sus relaciones, y apretar los vínculos que deben unirlas.

Separadas unas de otras, siendo colocadas en un mismo hemisferio, el mediodía no existe para el Norte, y el Centro parece extranjero para el Sur y el septentrión (b). El reposo de las unas no es un bien para las otras: las luces de aquéllas no son una felicidad para éstas. Chile ignora el estado de Nueva España y Guatemala no sabe la posición de Colombia.

La América se dilata por todas las zonas, pero forma un solo continente. Los americanos están diseminados por todos los climas, pero deben formar una familia.

Si la Europa sabe juntarse en Congreso cuando la llaman a la unión cuestiones de alta importancia, la América ¿no sabrá unirse en Cortes cuando la necesidad de ser, o el interés de existencia más grande la obliga a congregarse?

Oíd, americanos, mis deseos. Los inspira el amor a la América que es vuestra cara patria y mi digna cuna.

Yo quisiera:

1º Que en la provincia de Costa Rica o de León, se formase un Congreso General, mi expectable que el de Viena, más interesante que las dietas donde se combinan los intereses de los funcionarios y no los derechos de los pueblos.

2°. Que cada provincia de una y otra América mandase para formarlo sus diputados o representantes con plenos poderes para los asuntos grandes que deben ser el objeto de su reunión.

3º Que los diputados llevasen el estado político, económico, fiscal y militar de sus provincias respectivas, para formar con la suma de todos el general de toda la América.

4º Que unidos los diputados y reconocidos sus poderes se ocupasen en la resolución de este problema: trazar el plan más útil para que ninguna provincia de América sea presa de invasores externos, ni víctima de divisiones intestinas.

5º Que resuelto este primer problema trabajasen en la resolución del segundo: formar el plan más eficaz para elevar las provincias de América al grado de riqueza y poder a que pueden subir.

6º Que fijándose en estos objetos formasen: 1º, la federación grande que debe unir a todos los Estados de América; 2º, el plan económico que debe enriquecerlos.

7º Que para llenar lo primero se celebrase el pacto solemne de socorrerse unos a otros todos los Estados en las invasiones exteriores y divisiones intestinas; que se designase el contingente de hombres y dinero con que debiese contribuir cada uno al socorro del que fuese atacado o dividido; y para alejar toda sospecha de opresión, en el caso de guerra intestina, la fuerza que mandasen los demás Estados para sofocarla, se limitase únicamente a hacer que las diferencias se decidiesen pacíficamente por las Cortes respectivas de las provincias divididas, y obligarlas a respetar la decisión de las Cortes.

8º Que para lograr lo segundo se tomasen las medidas, y se formase el tratado general de comercio de todos los Estados de América, distinguiendo siempre con protección más liberal el giro recíproco de unos con otros, y procurando la creación y fomento de la marina que necesita una parte del globo separada por mares de las otras.

Congregados para tratar estos asuntos los representantes de todas las provincias de América ¡qué espectáculo tan grande presentarían en un Congreso no visto jamás en los siglos, no formado nunca en el antiguo mundo, ni soñado antes en el nuevo!

No es posible enumerar los bienes que produciría. La imaginación más potente se pierde desenvolviendo unas de otras sucesivamente todas las consecuencias que se pueden deducir.

Se crearía un Poder que, uniendo las fuerzas de 14 ó 15 millones de individuos, haría a la América superior a toda agresión; daría a los Estados débiles la potencia de los fuertes; y prevendría las divisiones intestinas de los pueblos sabiendo éstos que existía una federación calculada para sofocarlas.

Se formaría un foco de luz que, iluminando la causa general de la América, enseñaría a sostenerla con todos los conocimientos que exigen sus grandes intereses.

Se derramarían desde un centro a todas las extremidades del continente, las luces necesarias para que cada provincia conociese su posición comparada con las demás, sus recursos e intereses, sus fuerzas y riquezas.

Se unirían sabios que, teniendo a la vista el mapa económico y político de cada provincia, podrían meditar planes y discurrir medidas de bien para todas las provincias en particular y para la América en general.

Se estrecharían las relaciones de los americanos unidos por el lazo grande de un Congreso común: aprenderían a identificar sus intereses; y formarían a la letra una sola y grande familia.

Se comenzaría a crear el sistema americano, o la colección ordenada de principios que deben formar la conducta política de la América, ahora que empieza a subir la escala que debe colocarla un día al lado de la Europa, que tiene su sistema y ha sabido elevarse sobre todas las partes del globo.

La América entonces: la América, mi patria y la de mis dignos amigos, sería al fin lo que es preciso que llegue a ser: grande como el continente por donde se dilata, rica como el oro que hay en su seno: majestuosa como los Andes que la elevan y engrandecen.

¡Oh Patria cara donde nacieron los seres que más amo! Tus derechos son los míos, los de mis amigos y mis paisanos. Yo juro sostenerlos mientras viva. Yo juro decir cuando muera: Hijos, defended a la América.

Recibe, Patria amada, este juramento. Lo hago en estas tierras que el despotismo tenía incultas y la libertad hará florecer.

Cuando no era libre, mi alma, nacida para serlo, buscaba ciencias que la distrajesen, lecturas que la alegrasen. Vagaba por las plantas, estudiaba esqueletos, medía triángulos, o se entretenía en fósiles.

La América será desde hoy mi ocupación exclusiva. América de día cuando escriba: América de noche cuando piense. El estudio más digno de un americano es la América.

En este suelo nacimos: este suelo es nuestra patria. ¿Será el patriotismo un delirio?

Citas:
(a) No hablo de toda la América. Hablo de lo que se llama América Española.
(b) Hablo del istmo de Panamá del cual no sabemos si ha pronunciado su independencia.

FRASES CELEBRES

"América de día cuando escriba. América de noche cuando piense. El estudio más digno de un americano es América."

"¡Oh patria  cara donde nacieron los seres que más amo! Tus derechos son los míos los de mis amigos y mis paisanos. Yo juro sostenerlos mientras viva"

“El gobierno que con una mano exige aumento de impuestos debe con otra procurar el aumento de la riqueza”:

“El pueblo donde haya mayor suma de trabajo, debe tener mayor suma de riqueza. Esta es la verdadera balanza política. Las naciones que quieran inclinarla a su favor, deben aumentar los trabajos, únicos pesos que la hacen volver a un lado más que otro”.

“Si queremos que Centroamérica, nuestra digna Patria, sea una nación independiente, libre y feliz, es necesario que hagamos todos lo sacrificios que exige la independencia.”

“La nación es una sociedad política compuesta de pueblos socios, unidos en compañía para su común felicidad si hay equilibrio en todos ellos. La igualdad de intereses mantiene la unión, conserva la justicia y hace la felicidad de todos; si no hay equilibrio, la desigualdad hace que unos sean mas ricos y poderosos que otros; que unos dominen a otros; que unos sean opresores y otros oprimidos; que no exista la sociedad; que se disuelva la nación”.

“Hijos de América, diseminados por todos lo climas, que formarán una sola familia, una sola nación”

“No será el indio un ser degradado, que en una misma cara, en los surcos de su frente, manifiesta las señales de la humillación. Será lo que es el hombre: un ser noble que en la elevación de sus miradas da a conocer la de su esencia”.

“Esos americanos tristes y desmembrados que solo hablan ayes y suspiros se tornarán en hombres alegres, altos y hermosos, como los sentimientos que darán vida a su ser. No serán humildes como los esclavos; tendrán la filosofía del hombre libre”

“Habrán sabios entre ladinos, habrán filósofos entre los indios, todos tendrán mayor o menor cantidad de civilización; y esta parte de la tierra será la más iluminada de todas”

“El indio a quién se le cree indolente y perezoso, es activo, capaz de los trabajos mas duros. Sus brazos son los que rompen las montañas y pulverizan peñas para sacar el oro y la plata que exporta el comercio; sus manos son las que han hecho esos millones que suponen cantidad de trabajo”

La independencia absoluta es nuestro primer derecho y el fundamento de los demás.

Los hombres son libres: los hombres son iguales ante la ley. Ningún hombre es dependiente de otro hombre: ningún hombre es obligado a otro hombre, sino cuando él mismo ha querido obligarse.

Recorriendo la historia de los pueblos antiguos y volviendo la vista a los modernos, se observa que todos tienen uno de tres estados:el de la ignorancia, el del error y el de la ilustracion.

Las revoluciones nacen del choque de los gobiernos con el pueblo.

Soñaba el abad de San Pedro y yo también se soñar.

Una nación, es un libro muy grande, de instrucción muy vasta y profunda.

Guatemala (Centroamérica) es la parte más felizmente situada en este continente, es una de las porciones mas hermosas del nuevo mundo; en el bello central de la América.

 

José del Valle: un benthamita en Centroamérica

Por Alejandro Gómez

 “In del Valle I behold a rising sun, by whom from its center all late Spanish America will if he lasts be illuminated.”[1]

Introducción.

La relación entre Jeremy Bentham y José Cecilio del Valle, líder político de la independencia de Centroamérica, no ha recibido una especial atención por aquellos que se han dedicado a estudiar las conexiones del filósofo inglés con los políticos hispanoamericanos, a excepción de Miriam Williford, quien en su trabajo sobre la influencia de Bentham en Hispanoamérica dedica varias páginas a Valle.[2] Por otro lado, autores como John Dinwiddy, Elie Halévy, John Lynch y John Bowring, rara vez mencionan a José del Valle cuando se refieren a la influencia de Bentham en el continente americano.[3]

Si bien sería exagerado catalogar a Valle como discípulo de Bentham, aunque éste tenía tendencia a dar ese mote a muchos de los que se acercaban a él con interés por su obra, sí podemos afirmar que la relación que hubo entre ambos no fue meramente circunstancial. La influencia de la doctrina utilitaria estaba presente en José del Valle, aún antes de comenzar su intercambio epistolar con el filósofo inglés, aunque se hizo más evidente a partir del  inicio de su relación en 1826.

El presente trabajo pretende mostrar algunas evidencias de la influencia de la doctrina  utilitaria, en particular del pensamiento de Bentham en de José del Valle. Con este objeto revisaremos algunos de sus escritos e ideas expresadas en el curso de su actividad política.

La figura de Valle en Centroamérica.

José del Valle fue una de las figuras más destacadas de la política de Guatemala en la etapa enmarcada por la transición del gobierno colonial y la época independiente, destacándose en ambos períodos por sus  amplios conocimientos del manejo de la administración pública.[4] Nacido en Choluteca, actual territorio de Honduras, en 1777, de joven se trasladó a la ciudad de Guatemala donde ingresó a la Universidad de San Carlos  obteniendo el título de Bachiller en 1794,  el de Bachiller en Derecho Civil y Canónico en 1799, y  su Licenciatura en Abogacía en 1803.  Justamente en aquellos años la universidad atravesaba una serie de transformaciones en sus planes de estudios, los que eran impulsados por su mentor el Padre José Antonio Liendo y Goicoechea.

Gracias a su profundo  conocimiento de las leyes de Castilla e Indias, entre 1803 y l810 fue funcionario del gobierno colonial desempeñándose como Asesor temporal y fiscal para casos de especial importancia en los intereses del Rey, Defensor de Obras Pías y Censor de la Gaceta de GuatemalaAsesor del Consulado de Guatemala.[5]

 

En 1811, se desempeñó como asesor del nuevo Jefe Político, Capitán General José de Bustamante y Guerra,  quien le pidió que elabore las instrucciones para elegir diputados representantes a las Cortes en España y los Ayuntamientos en Guatemala, tal como lo estipulaba la Constitución de Cádiz de 1812, aunque en la práctica Bustamante hizo todo lo posible por obstaculizar la aplicación de la Constitución (lo cual muchos atribuyeron a la influencia que Valle).      

 

En marzo de 1820, cuando Fernando VII se ve obligado a restaurar la Constitución de 1812, se llevan a cabo en Guatemala elecciones de representantes legislativos y ejecutivos, oportunidad en la que Valle fue elegido Alcalde de la Ciudad de Guatemala a comienzos de 1821, desempeñándose en este cargo hasta junio del mismo año. Meses después, el 15 de septiembre de 1821 se declara la independencia de Guatemala, siendo Valle el redactor del Acta.

 

En enero de 1822, cuando Guatemala se anexó  al México de Iturbide, Valle fue elegido representante del Congreso en ese país[6], pero el 27 de agosto de 1822 fue encarcelado (junto a otros diputados)  acusado de conspirar contra Iturbide, aunque paradójicamente meses después, en febrero de 1823, éste al dejarlo en libertad, lo nombra Secretario de Exteriores y Asuntos Domésticos, cargo que desempeña hasta finales de marzo de 1823, retornando a Guatemala en enero de 1824 para ocupar un lugar en el Segundo Triunvirato hasta 1825, cuando se eligió como presidente al salvadoreño José Manuel de Arce, quien por una peculiar interpretación del Congreso le otorgó el triunfo por sobre Valle quien había obtenido más votos en primera instancia.

 

Con la derrota electoral Valle comenzó a alejarse de la arena política, lo cual le dejó más tiempo para dedicarse a estudiar y escribir sobre diversos temas que ocupaban su interés, e inclusive por aquellos años se ocupó de cultivar su relación epistolar con Jeremy Bentham, Humboldt, el Conde Pecchio y Flores Estrada, entre otros. En 1830, una vez finalizar la guerra civil iniciada a finales de 1826, el nuevo presidente Francisco Morazán, le ofrece a Valle el cargo de embajador en Francia pero éste rechazó el ofrecimiento, así como lo hizo con el cargo de Vicepresidente; aunque sí aceptó ocupar cargos académicos como el de Director de la Sociedad Económica y el de Director del Departamento de Humanidades de la Universidad San Carlos. Parecía que Valle estaba definitivamente alejado de la política hasta que a comienzos de 1834 vuelve a ser elegido Presidente de Centroamérica, aunque no llegó a asumir porque fallece el 2 de marzo de ese año en las cercanías de la ciudad de Guatemala.

Valle como intelectual.

Diferentes estudios del período han destacado a José del Valle como un intelectual más que un político, más allá de su activa participación política entre 1811 y 1834[7]. En parte esta lectura de la acción de Valle se deba a que él mismo se consideraba como un hombre dedicado al estudio, y consideraba su actividad política más como un deber cívico que como una vocación. Sin embargo, es interesante observar que cuando inicia su contacto epistolar con intelectuales europeos, suele presentarse así mismo como un político interesado en atraer los adelantos de Europa a su país. En este sentido, Valle intenta llamar la atención de algunos de sus contemporáneos europeos planteando por encima de las ideas la importancia de la práctica política. En su ámbito local su prestigio como hombre ligado al círculo intelectual era mayor que al que había adquirido como político, y por ello prefería identificarse más con esta faceta. Su erudición y capacidad de análisis lo hacían sentir seguro y hasta con un aire de superioridad sobre sus rivales políticos, lo cual, en gran medida, le supo ganar la antipatía de muchos de ellos por considerarlo soberbio y excesivamente pedante, privándolo de circunstanciales aliados, los cuales preferían unirse a otras personas antes que estar con él[8]. Probablemente una justificación a su arrogancia intelectual proviniera de los adjetivos con los que se lo calificaba en su propio tiempo como ser “sabio de Centroamérica” o “Cicerón Andino” como diría el viajero inglés George A. Thompson[9].

Como todo hombre político de su época, la figura de Valle condensa los dos aspectos: el político y el intelectual. Facetas que se complementan, ya que sus escritos y preocupaciones intelectuales estaban siempre enfocados a la aplicación práctica en la política. La mayoría de sus reflexiones y ensayos tienen un objetivo general: mejorar las condiciones de vida de los habitantes de Guatemala. Esta doble dimensión de político-intelectual, se manifiesta en él como una lucha interna, siempre añorando aquella faceta que no puede ejercer en plenitud, de manera tal que cuando está dedicado de lleno a la política, desea poder dedicarle más tiempo a sus estudios, y cuando se encuentra alejado de la política espera ansioso la primera oportunidad que se le brinde para volver a desempeñarse en ese ámbito con más entusiasmo que antes. 

La dimensión intelectual de Valle, con su aura de sabio, cobra mayor relevancia en los años posteriores  a su frustrada elección como presidente, ya que a partir de ese momento se dedicará con más atención estudiar y a relacionarse  con intelectuales europeos, su biblioteca era visitada por académicos, políticos  y viajeros  que se acercaban a la capital del país. Uno de ellos relata su encuentro con Valle de la siguiente manera:

“Called again on Valle. I found him seated on a sofa extending the whole length of the end of a saloon, and conversing with three or four visitors; two of whom were Englishmen; one, Mr. John Hines, who had come out to propose a loan on the part of Messrs.  Simmonds, and two Frenchmen. After they had left, he showed me into a small library, so completely filled with books, in large masses, not only around the walls but on the floor, that it was with difficulty  we could pick a way through the apartment. He sat himself down to a small writing table, which was also profusely stored with manuscripts and printed papers, from which he selected for me, with a zeal of earnestness and gratification heightened by the enthusiasm of his natural disposition, some documents which he had been preparing or collecting for my use… He had all the mania of authorship about him: proofs and revises and lumps of manuscript, folios and quartos and octavos, opened or interlarded with scraps of memoranda, were scattered, in profusion, over the table: it was as though he were inordinate in his requisitions at the feast of intellect… Our being mutually engaged in researches after that sort of information to which my inquiries were particularly directed, constituted, I presume, the preliminary to that friendship which so eagerly commenced, and has since existed between this Andean Cicero and so humble person as myself…”[10]

Por su parte, el Cónsul holandés en Centroamérica en su diario describe a Valle como:

“... sin lugar a contradicción el primer erudito del país. Sus vastos conocimientos literarios, respaldados por una memoria prodigiosa, se suelen ver acompañados por un juicio acertado. Se le reprocha el conceder demasiada importancia a asuntos de interés secundario, el de agotar siempre su tema y perder tiempo valioso, arguyendo circunstanciadamente cosas que nadie duda...”[11]

A partir de ese momento, salvo por el breve tiempo que se desempeñó como diputado en el Segundo Congreso Federal en 1826, Valle retomará muchos de los temas que había desarrollado en su periódico El Amigo de la Patria.[12] Una de las cuestiones sobre la que más se va a explayar en estos años es el del rol de los sabios en la civilización; en su escrito El Sabio, Valle exalta a éstos en términos que parecen exagerados:

“En la escala de los seres, el hombre es el primero.  En la escala de los hombres, el sabio es el más grande.

“El sabio es el que más se aproxima a la Divinidad: el que da honor a la especie y luces a la tierra.

“El nacimiento de otros hombres es suceso ordinario, que no influye en las sociedades. El nacimiento de un sabio es época en la historia del género humano...

“La civilización, lo sublime, lo bello y lo útil, ha sido formado o perfeccionado por el sabio. Quitad a los sabios y la tierra entera será un mundo de horror y un caos de muerte...

“Si entre los humanos hay seres que merezcan himnos, ¿no es el sabio a quien deben cantarse?...

“Jóvenes, ved aquí la carrera de la gloria. Los cuerpos políticos necesitan almas, y las almas  de estos cuerpos deben ser los sabios. El patriotismo ilustrado avanza la causa de la patria; el patriotismo que no lo es, la atrasa y la entorpece...”[13]

Siguiendo esta línea de pensamiento, Valle se propondrá atraer a Centroamérica a los sabios y hombres de ciencias europeos para que  aporten sus conocimientos a la naciente república. En 1825, cuando su primo Próspero de Herrera viaja a Londres en búsqueda de capitales para explotar las minas que su familia poseía en Honduras, Valle le da instrucciones para la compra de libros, periódicos y todo tipo de publicaciones que pudieran ser de utilidad para sus estudios; al tiempo que le facilitó las direcciones de algunos conocidos intelectuales de la época para que Próspero los contacte y los  invite a Centroamérica.

Es así que en estos años Valle inicia un fluido  intercambio  epistolar con Jeremy Bentham, el Conde Pecchio, Álvaro Flores Estrada, Mariano La Gasca, el Abate de Pradt, José Joaquín de Mora y Alexander von Humboldt, entre los más destacados. Para Valle, los sabios extranjeros representaban una posibilidad de progreso para Guatemala, ya que el país no los tenía, en consecuencia la experiencia de los que vivían en otras latitudes eran la única opción en ese momento; serían éstos los encargados de liderar el país hasta que la educación comenzara a dar sus frutos en toda la población.[14]

Antecedentes  del utilitarismo en Valle.

Las primeras nociones sobre el utilitarismo llegan a José del Valle a comienzos del siglo XIX a través de los escritos de Jovellanos, Voltaire, José Joaquín de Mora, Filangieri, Blanco White y Beccaria.  En 1812, cuando pronuncia el discurso de apertura de la Sociedad Económica de Guatemala, Valle se refiere al principio de la felicidad para el mayor número al decir: “Así es como se prepara el Economista para trabajar en la felicidad de los pueblos... El economista considerando el mundo político para descubrir el origen de la riqueza y la felicidad de los pueblos, parece un Ser Divino digno de las adoraciones del reconocimiento”[15], aunque nunca menciona al filósofo inglés en el mismo.

En El Amigo de la Patria, el nombre de Bentham sólo aparece mencionado en una ocasión, cuando se informa sobre la exposición que hizo José Joaquín de Mora en las Cortes de España en octubre de 1820, en la que éste se refiere a Bentham como  uno de los sabios más destacados de Europa “por la profunda e ingeniosa aplicación que ha sabido hacer de las teorías  filosóficas a la ciencia de la legislación...”[16]

De todos modos, ello no implica que los principios utilitarios no tuvieran difusión en sus páginas. En 1820, al señalar cómo debía ser el Código Legislativo, Valle rechaza el sistema bicameral por dividir la sociedad y ser injusto, una cámara “se acerca más al principio social; y no produce las diferencias enormes de clases...”(aunque como veremos más adelante, en 1832 haría un comentario en otro sentido con respecto a las cámaras del congreso); y agrega “que tampoco pueden ser justas las leyes que no tienden al bien de todos o del mayor número posible...”[17]

Dos semanas más tarde, en otro artículo sostiene que:

“Si las leyes son la expresión de la voluntad del mayor número, la fuerza del mayor número sostendrá las leyes. Si los que gobiernan protegen al mayor número, la fuerza del mayor número apoyará al Gobierno. Si los que administran justicia, lo hacen al mayor número, la fuerza del mayor número será a favor de los jueces...

“El principio de donde debe partir todo Código legislativo es hacer que sean socios todos los individuos de la sociedad. El Código que tenga este carácter será justo y duradero como la verdad que le sirve de base...”[18]

Al año siguiente, en otro artículo señala que:

“La base indestructible de un Gobierno sólido es el mayor bien posible del mayor número posible. Si no han durado los Gobiernos de Europa: si se han sucedido unos a otros levantándose los segundos sobre las ruinas de los primeros es por que se ha olvidado aquel principio: es por que las legislaciones tienen el sello de la clase que las ha dictado: es por que en todas se advierte que no han sido formadas por el pueblo o sus representantes: es porque tienden a la elevación y riqueza del mínimo y a la depresión y miseria del máximo.”[19]

Cuando Valle escribe estos artículos todavía no había entrado en contacto directo con Bentham y su obra pero se puede apreciar en los mismos una cierta influencia del ideario utilitarista, reflejada en el principio de la mayor felicidad para el mayor número, la importancia de la implementación de un Código Legislativo para impulsar los cambios sociales, y el rechazo de la implementación de un sistema bicameral para evitar que la voluntad y los intereses de una minoría pongan en peligro la felicidad del mayor número.

Será recién 1824 que Valle toma contacto con los escritos de Bentham, a través de la traducción al francés realizada por Étienne  Dumont. Tres años más tarde,  cuando ya habían intercambiado algunas cartas con Bentham, Valle le escribe diciendo: “I believe that but very few of your works are wanting to my possessing the whole… In this library [Valle’s], your works will occupy the distinguished place which they deserve, as those of the learned instructor of the Legislators of the world. By your influence, I hope that a happy revolution may be brought about in all the nations of the earth. You have caused one in science, in fixing the fertile and luminous principle of the universal utility… the art of summing up the amount of each, and balancing the one against the other with precision, as well as in framing laws which shall produce a greater quantity of good than of evil…”[20]

Podría aventurarse que Valle vino a ocupar el espacio que dejaron Bernardino Rivadavia y Simón Bolívar cuando se alejaron del círculo benthamita. El filósofo inglés en una carta que dirige a Bolívar en 1825, se muestra apesadumbrado por el enfriamiento de su relación con Rivadavia, atribuyendo esto a la intervención de las autoridades del Gobierno Británico. Al producirse este distanciamiento, Bentham buscará acercarse más a Bolívar, con quien se trataba desde 1820, aunque la relación con éste era menos fluida que la que había tenido con Rivadavia. De todos modos, el contacto entre ambos tampoco perduraría ya que a medida que el gobierno de Bolívar se tornaba más despótico, los principios de Bentham parecían no tener lugar en su proyecto, hasta que finalmente en 1828 el líder venezolano prohíbe el uso del Código de Legislación de Bentham en Colombia.[21]

Bentham parecía haber encontrado en Valle, entonces, un nuevo discípulo que finalmente llevaría a cabo su proyecto político en Hispanoamérica.[22]  En una carta de marzo de 1827 le dice: “As far as the means of forming a judgment are within my reach, if by any body your central America can be saved from being swallowed up in the gullet of despotism (as I much fear Columbia is already) it must be by you. If I had the gift of miracles I would divide you into three persons: for instruction one should go to the Anglo-American United States, one come here to England, the other remain in that country in which as matters stand the entire person is so indispensably necessary to the salvation of the Commonwealth…” Y continúa su carta  comparándolo con el argentino Bernardino Rivadavia al decir: “For intellectual aptitude, considering the opportunities he [Rivadavia] has had here and in France and his natural abilities I can not conceive how he should have his equal in late Spanish America: but for moral aptitude in addition to intellectual you are in a manner my only hope.”[23]

Precisamente, el momento en el que Valle y Bentham se ponen en contacto  coincide además con la decisión del segundo de concentrar sus esfuerzos en Hispanoamérica, ya que se había producido una contraofensiva conservadora en la Península Ibérica, luego del trienio liberal (1820-1823), haciendo inviable la implementación de sus reformas tanto en España como en Portugal.[24] Por su parte, Valle encontraba en el utilitarismo benthamita una alternativa al fracasado intento de implementar las ideas ilustradas del iusnaturalismo racional que echaban raíz en los derechos naturales recuperados luego de la independencia. La dificultad de crear un gobierno consensuado entre los distintos estados de Centroamérica, despertó en Valle un acercamiento al utilitarismo, proponiendo un gobierno de sabios basado en el principio de utilidad general, el cual lideraría la transformación de la sociedad por medio de la legislación y la educación.[25]

Se produjo, entonces, una conjunción de factores por la cual, tanto Bentham como Valle, parecían necesitarse. El primero, buscaba nuevos “discípulos” para impulsar sus reformas, y el segundo, buscaba  la ayuda del filósofo inglés para la confección del Código Legislativo, lo cual le permitió a ambos mantener una relación epistolar que se prolongaría entre 1825 y 1832.  Sin embargo, si lo que Bentham buscaba en Valle, era un interlocutor con un poder político equivalente al que llegaron a ejercer  Rivadavia en Buenos Aires o el que ejercía Bolívar en la Gran Colombia, el momento político no era el más adecuado, ya que este contacto epistolar corresponde históricamente a la pérdida de la influencia política de Valle en la región, especialmente con el estallido de la guerra civil ese mismo año.

Sin embargo, este destiempo político no nos impide considerar la influencia de las ideas benthamianas en el político de Guatemala.

Valle: The Benthamite.

a)      El Código legislativo.

El 19 de octubre de 1825 la Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala nombra a Valle miembro de la comisión destinada a escribir el código civil, encargo que éste acepta el día 25 del mismo mes.[26] Valle era uno de los mayores expertos de Centroamérica sobre  legislación española, y conocía los vicios que la misma presentaba para el desarrollo de la región. En un artículo de enero de 1822, se había manifestado contrario al Código de las Partidas y la Recopilación de Castilla, ya que no eran códigos sabiamente coordinados, ni habían sido pensados para los americanos.

De acuerdo a Valle, se trataba de “una compilación de cédulas y leyes, íntegras o en extractos, dictadas por diversos Reyes, en circunstancias distintas, sin enlace, ni concatenación, todas de estilo diverso, y ninguna en el tono preciso y claro que debe ser el de la ley... Un Código legislativo debe ser desarrollado exacto de esta principio sencillo: Los hombres se unieron en sociedad para su felicidad común: los ciudadanos de una nación son compañeros o socios: son individuos de una compañía. No es ley la que no tiene carácter social: no debe ser parte de un Código legislativo la que no merece nombre de ley.[27] 

Teniendo en cuenta estos antecedentes, no extraña que al momento de redactar el Código Civil, Valle le escribiera a Bentham pidiéndole consejo. En mayo de 1826 le dice: “Your works give you the glorious title of legislator of the world. Those whose lot it has been to be called on to prepare, or to discuss, projects for civil or criminal codes, have requested your guidance; I, more than any feel the want of it… Allow me, then, to entreat you will turn your attention to this newly born Republic, whose happiness is the highest interest to me. Kindly communicate your ideas, which will be duly appreciated by him who offers you all the respect and attention…”[28]

Paradójicamente, cuando Bentham recibió el encargo para colaborar con la redacción de un Código como el que se le había encargado a Valle, rechazó el compromiso argumentando que por su avanzada edad no estaba en condiciones de emprender semejante tarea, incluso en una de sus cartas refería a su incipiente ceguera; y  confesaba que no estaba en condiciones de empaparse en los avatares políticos de Centroamérica como lo había hecho anteriormente en los casos de la Gran Colombia y el Río de la Plata.[29]

Sin embargo, recibió la propuesta como un halago y aprovechó la oportunidad para acompañar su carta con algunos de sus manuscritos relacionados con el tema. En su respuesta, y quizás motivado por el desencanto que le había producido su alejamiento de los líderes sudamericanos, señala el lugar que Guatemala ocupará en la órbita de una Hispanoamérica independiente: “the place occupied by Guatemala in the American hemisphere, is the place occupied by the Sun in the system which bears his name: may it be the radiant point from which light to all others is diffused!…”[30]

Con respecto a la solicitud de consejo para la redacción del Código, sostenía que “in the mean time I make no doubt but considerable assistance may be derived from that work of Mr Livingstone. Almost any law is better than none: and I should imagine the best thing you could do would be to give adoption, all at once, to that Code: without waiting to see what, if anything, I may be able to furnish during the course of the few days which a man who was 78 years old on the 15 February 1826 can have remaining. But, whatever you do, you will rather expressly declare it temporary (as do here) than attempt to render it perpetual as the poor Spaniards did, their sadly work”, refiriendo claramente a la Constitución de Cádiz de 1812.[31]

Finalmente, le prometía enviar un trabajo que había realizado Rivadavia, basado en su obra  Tactique des Assemblées Politiques, así como una copia de la traducción que el político argentino había realizado de la obra de James Mill Elements of Political Economy.[32] Las cartas de Bentham en respuestas a las de Valle, del mismo modo que con las de Rivadavia, no forman parte de una discusión filosófica acerca de los principios de su doctrina, en ellas se da por sentado que Valle adhería a los mismos, y en consecuencia Bentham se dedicaba a señalar cuestiones prácticas sobre cómo se deberían aplicar estos en Guatemala.[33] En todo caso, podría pensarse que no es un intercambio entre pares, sino que Bentham ocupaba el lugar del “pensador” mientras que sus interlocutores hispanoamericanos eran “ejecutores” de sus ideas. 

Por su parte, Valle aprovechó cada  oportunidad para acompañar sus cartas a Bentham con copias de los escritos que había publicado en El Amigo de la Patria y en El Redactor General; así como algunos de sus logros académicos, por ejemplo que a instancia del Conde Pecchio en 1826, fue nombrado miembro de la Sociedad de Instrucción Elemental de París.[34] Valle creía necesario mostrarse digno de recibir la atención del filósofo inglés. El estilo de la redacción de sus cartas a Bentham era totalmente diferente al modo en que redactaba sus artículos y escritos destinados al público centroamericano. En estos últimos se nota una mayor solvencia y contundencia en sus argumentaciones, mientras que en sus misivas se puede ver a un Valle que sugería o pedía consejos sobre los temas que aborda. Pareciera que ante un representante de la Europa ilustrada, Valle estuviera en una posición expectante y abierto a la opinión ajena, mientras que en Centroamérica se mostraba como autoridad intelectual.

Bentham, desconociendo tensión que existía en la relación entre Valle y  Arce, sobre todo después de la elección presidencia, un día antes de enviar su respuesta a la primera carta de Valle, Bentham envía una carta al Presidente José Manuel Arce en la cual le comenta que Valle le había escrito pidiéndole consejo para la redacción del Código Civil de Guatemala.[35] Esto también pone en evidencia que el filósofo inglés no había comprendido que el encargo de redacción del Código que había recibido Valle era para el Estado de Guatemala, no para todo Centroamérica. Es posible que Bentham al saber del interés que existía en la región por su obra, haya creído que podría acelerar los tiempos escribiéndole directamente al Presidente de la República.[36] De todos modos, con Centroamérica en medio de la guerra civil, Arce no mostró ningún interés en las propuestas de Bentham. En marzo de 1827, Bentham se excusó con Valle por la indiscreción política que había cometido, comentándole que había tenido noticias del “act of force committed by the President of your State” al mandar a encarcelar al jefe Político del Estado de Guatemala, Juan Barrundia.[37] Valle, por su parte, en las sucesivas cartas que envió a Bentham nunca se refirió al episodio Arce

El incidente de la carta de Bentham a Arce, fue quizás la única fricción que hubo entre el filósofo inglés y Valle, aunque éste nunca hiciera ningún tipo de comentario sobre lo sucedido. Para el hondureño la oportunidad de entablar una relación epistolar con un intelectual de renombre como Bentham era más importante que  un incidente aislado provocado por un mal cálculo político o falta de información de Bentham. La misma actitud asumió Valle con respecto al tema de la guerra civil, ya que si bien Bentham hizo mención en algunas oportunidades, Valle nunca se refería al conflicto bélico en sus respuestas. Quizás pensaba que Bentham perdería interés en mantener su contacto epistolar al considerar que las posibilidades de aplicar sus reformas en un país en estado de guerra eran pocas.

Precisamente, durante los momentos más duros del conflicto bélico no se registró correspondencia entre Bentham y Valle,  éste último intentaría reanudar el contacto dos años después de su última misiva. Llamativamente, dedicaría la mayor parte de la carta a especular sobre cómo deberían ser las efigies de las monedas de Guatemala, y le pregunta: “I do not know whether you, Señor Bentham, have ever turned the reflection which you have applied with great dexterity in the science of legislation to the subject of coins. It would give me great satisfaction if mine were worthy of your attention; otherwise, I shall at least enjoy the hope of correction.”[38] Esta estrategia para retomar contacto llamó la atención del propio Bentham, que sorprendido por el tema propuesto por su interlocutor le sugería que hubiera sido mucho mejor aplicar su tiempo en cuestiones más importantes; y dando muestra de ello, Bentham  dedicará el resto de su carta al tema de la libertad de prensa y la difusión de los periódicos.[39] Allí señalaba los peligros que pueden acarrear los periódicos oficiales, en algunos casos tan peligrosos como la falta de libertad de prensa, y comentaba el plan que le sugirió al hijo de Francisco de Miranda para establecer un periódico en Colombia. Bentham finalizaba su carta diciendo: “Regard the lenght of it [the letter] as a measure of the affection with which I am yours, &c.”[40]  Quizá esto despertó un sentimiento de mayor acercamiento en Valle, quien a partir de ese día encabezaría el resto de sus cartas dirigidas a éste con: “My ever dear father”.

b)      Libertad de Prensa.

Algunas de las sugerencias hechas por Bentham con respecto a la libertad de prensa en Hispanoamérica quedaron reflejadas en el escrito de Valle llamado Libertad de Imprenta, en el cual sostiene que “la imprenta es el sentido universal del cuerpo político, así como el tacto es el sentido general del cuerpo humano...”[41] Para Valle, sin libertad de expresión no sería viable un gobierno que respetara los derechos de todos los habitantes ya que, como señalaba Bentham, aquellos en el gobierno velarán por sus intereses de grupo, aún cuando fueran elegidos por sufragio popular.[42] Valle sostenía que la libertad de expresión vendría a representar la garantía del sistema republicano, ya que “cuando el cuerpo legislativo o el Gobierno prohíben o restringen la libertad de imprenta, la prohibición o restricción sólo es relativa a los ciudadanos”; y se preguntaba, “Si los hombres de probidad y luces no pueden publicar las que les ha dado el estudio de toda su vida y la experiencia de muchos años, ¿a qué abismo serían llevados los pueblos que no han proclamado su independencia para ser infelices sino para mejorar sus destinos gozando suma más grande de felicidad?”[43]  En una serie de proyectos que elaboró en 1829 con vistas a presentar en el Congreso cuando finalizara la guerra civil, destacó la necesidad de garantizar la libertad de imprenta, ya que ésta “es la base grande de todas las libertades. No hay despotismo donde hay libertad de imprenta....”.[44] 

C) El papel de los Sabios y la Educación.

En 1829, al finalizar la guerra civil,  el Gobierno Federal restableció la Sociedad Económica de Guatemala y nombró como director a José del Valle, quien dio el discurso de reapertura. Valle comunicó este acontecimiento a Bentham en una carta de mayo de 1830, la cual fue acompañada de una copia del discurso que pronunció el 29 de noviembre de 1829 titulado Sabios, Capitalistas y Obreros.[45]

Allí analizó la importancia de cada uno de estos actores en la creación de la riqueza, la cual  representaba “el objeto común de todas las voluntades”. Ésta no podía ser creada sin la participación de alguno de estos tres actores, que si bien tenían diferentes intereses, se necesitaban mutuamente para lograr el objetivo final. Aquí puede observar la influencia utilitarista, ya que esta conjunción de intereses no tendría un orden espontáneo o natural, sino que vendría dada por la creación de un conjunto de leyes armónicas tendientes a lograr tal fin;  para ello era fundamental el accionar de los legisladores que, de acuerdo a lo sostenido por Bentham, serían los encargados de influenciar las conductas de los individuos por medio de la legislación.[46]

Valle señalaba que:

“reuniendo hechos individuales, el físico llegó a conocer las leyes de la gravitación; y recogiendo observaciones particulares, el estadista aspira a descubrir las leyes de las sociedades. Posesor de ellas un gobierno instruido en el arte de aplicarlas, siguiendo el desarrollo natural del hombre, dando a pueblos niños las leyes que convienen a su tierna edad, dictando a las naciones adultas las que exige la madurez, la marcha de los estados sería natural como la de las plantas regadas en un jardín. Florecerían y darían frutos en sus períodos respectivos. No habría violencia ni coacción. El movimiento sería espontáneo; y la prosperidad, resultado feliz de un sistema inspirado por sabios.”[47]

Siguiendo este escrito puede preverse que Valle se reserva para sí el lugar del sabio, devenido en legislador, ya que él era quien tenía la responsabilidad de elaborar un código de leyes que armonizara los intereses particulares de los distintos sectores de la sociedad que contribuían a promover el principio de la mayor felicidad para el mayor número.

Pero su razonamiento no queda reducido al papel de los “sabios”,  “no puede haber riqueza, poder ni prosperidad sin ilustración”, sino que insistía en el papel central de la educación que debía llegar a la mayoría de la población, sosteniendo que aún cuando hubiera sabios y capitalistas, “es imposible la producción de riqueza sin operarios; y lo es también la existencia de operarios sin educación.”[48]  Este punto refiere claramente a la influencia del pensamiento benthamiano, y en este sentido vale destacar que Jeremy Bentham en su correspondencia con los líderes hispanoamericanos hizo  sugerencias sobre métodos educativos y el tipo de libros que deberían estar presentes en las nuevas bibliotecas. A través de la educación y la lectura, las jóvenes naciones de América podrían gobernarse adecuadamente, recomendando la utilización del sistema Lancasteriano que permitía la educación de los sectores más pobres de la sociedad por medio de tutores.[49] El establecimiento modelo de aquella época fue el Hazelwood School, institución pionera en la utilización de los estudiantes de los cursos avanzados como instructores de los alumnos que recién ingresaban.[50]

Aún cuando Bentham, en su correspondencia con valle, hizo escasas referencias al tema educativo[51], sí puede identificarse la influencia utilitaria en la visión educativa de Valle en dos hechos puntales: el primero de ellos se relaciona con el listado de libros que confecciona Bentham para Valle. En cuanto a este episodio hay una confusión, ya que Próspero de Herrera cuando viaja a Europa lleva una lista con libros que Valle le había encargado para su biblioteca particular, pero cuando Herrera le muestra la lista a Bentham,  éste piensa que se trataba de un listado de libros para una biblioteca pública que Valle quería solventar de su bolsillo, seguramente la cantidad de piezas incluidas hizo confundir al filósofo inglés; de todos modos, Bentham consideró que la lista elaborada por Valle era incompleta, y en consecuencia sugiere quitar algunos libros y agregar otros que en su opinión eran fundamentales para la educación de los habitantes de Centroamérica.[52] Bentham, entusiasmado por su correspondencia con Valle,  le escribe a Jean Baptiste Say en 1827 pidiéndole que asista a Herrera con la recomendación de libros para esta biblioteca, en el párrafo final de la nota señaló:

“I had business enough upon my hands, as you will see, without being loaded with this additional quantity: but the more you know of Del Valle, and of the newborn State, on the destiny of which he is I hope destined to exercise so commanding an influence, the less you will be surprised at the degree of sympathy with which they have inspired one.”[53]

El segundo hecho que vincula a Valle con el enfoque sobre la educación en referencia a Bentham, es la obra que éste publica en 1815, Chrestomathia en la que desarrolla su plan educativo basado en los principios de Lancaster y Bell. El libro se ocupaba de cada uno de los detalles a que tener en cuenta a la hora de educar a los jóvenes, considerando las materias que había que abordar en las escuelas, las lecturas que se debían hacer, la forma en cómo debían ser evaluados, y los aspectos relacionados con el cuidado físico de los alumnos.[54]

Valle siempre le dio un lugar destacado en sus escritos al tema de la educación, ya fuera en sus periódicos como en los diversos proyectos presentados como legislador o integrante del Segundo Triunvirato. Posteriormente sistematizó sus ideas sobre el tema en sus Memoria sobre la Educación,  escritas en 1829.[55] 

Las Memorias en realidad son un análisis de la situación general en la que estaba inmersa Centroamérica,  proponiendo un modelo de organización política con el objetivo de promover el principio de la mayor felicidad para el mayor número.  Esto se conseguiría terminando con la tiranía, dividiendo el poder con sabiduría, lo cual significaba que había que darle

“al pueblo el poder elector, se le hace centro u origen de donde emana la autoridad legisladora, se le da parte en el ejercicio de la soberanía, ..., se le pone en aptitud de elegir a los sabios que desprecian los grandes porque son defensores de las libertades y fueros de las naciones...

“Otorgando a cámaras de representantes el poder legislador, se pone el de dictar leyes en las manos de los que han elegido el que tiene más interés en que tiendan al mayor bien posible del mayor número posible, se establece la armonía que debe haber entre el Gobierno y el pueblo,...”[56]

Allí, Valle,  sostenía que no alcanzaba con las leyes dictadas por el poder legislativo, sino que las mismas debían ser cumplidas por el ejecutivo. Para que esto fuera en beneficio del mayor número, la ley no debía ser “destructora sino protectora de los derechos de los hombres”. Si se pretendía, entonces, llevar adelante este ideal, el hombre debía ser libre para poder ejercer sus derechos, y debía ser tratado por igual sin ningún tipo de distinción por parte de la autoridad. Dejado el hombre en libertad para poder utilizar todas sus capacidades, entonces, sería “una fuente de prosperidad individual y nacional...”[57]

En su opinión, la creación de un nuevo código legal podria sacar a los hombres del atraso y la pobreza en la que estaban sumergidos y podrián explotar todo su potencial. En Memoria sobre la Educación, Valle vuelve  sobre el tema del sufragio y la codificación de las nuevas leyes, pero haciendo hincapié en la necesidad de tener individuos educados.

Para que el sistema republicano se concretara en la práctica, había que educar a las personas, “hombres y tierras son los elementos grandes de la felicidad social, la riqueza de los pueblos y el origen de ella, la causa del Bien y el Bien mismo, las potencias y los agentes de la prosperidad de los individuos y las naciones.” Era necesario, en consecuencia, cultivar tanto la tierra como a las personas porque ambas eran las creadoras de riqueza y felicidad. Valle se notaba consciente de la pobreza y la falta de talento que existía en Guatemala, y consideraba que los planes ideados por Filangieri, Talleyrand y Condorcet, entre otros, si bien eran muy buenos, no serían aplicables a Centroamérica por la falta de recursos y gente capacitada.[58]

Por esta razón, para la implementación de escuelas elementales en Guatemala, dirigió su mirada al modelo de escuelas de Hazelwood. En esta etapa de la educación se debían “desarrollar las facultades, físicas, intelectuales y morales de la niñez”. Para tal fin, las escuelas debían establecerse en todas las regiones donde la gente necesite ser educada, sean niños o adultos, ya que “el hombre que no la tiene [educación] gravita sobre los demás: es un impuesto vivo: una contribución o pecho siempre existente...” Con la aplicación del modelo Hazelwood, especulaba que comenzaría a formarse a los jóvenes en el sistema representativo de gobierno y formación de leyes, ya que ellos mismos actúarian en la dirección y formación académica de la escuela. Por esta razón, la enseñanza debía estar orientada hacia saberes prácticos y útiles, y debía ser ejercida por personas que tuvieran los mismos intereses del pueblo. “No es el castigo: no es el rigor el método más eficaz de educación. Es el cariño: es el amor.”[59]

Sugería, entonces, la creación de aulas científicas donde se pudieran estudiar todos los campos de las ciencias, ya que dominando a éstas el hombre se pone en control de la naturaleza. La forma institucional que tomaría este proceso educativo sería dirigido desde la Academia de Educación, que tendría por objeto reunir a las mentes mejor preparadas de la nación para liderar el cambio en este campo, creando museos, bibliotecas, jardines botánicos e impulsando la investigación.

En otro de sus trabajos referidos a la educación, analiza  el tema de los fondos necesarios para poner en marcha lo que consideraba una revolución educativa, aclarando que los mismos debían provenir de las arcas públicas y de los sectores pudientes, ya que requerirlos a los sectores bajos sería condenar todo el proyecto al atraso. Todos los individuos de una nación deben tener respectivamente la instrucción y virtud necesarias para desempeñar su destino y hacer progresos en él. Este es el orden, la armonía, lo bello, lo perfecto y la felicidad.”[60] Por tal motivo, era indispensable el compromiso de aquellos que estuvieran en condiciones de asumirlo, porque mientras no hubiera un pueblo educado no habría oportunidad de tener un gobierno soberano.

d)      Estadística y Matemática.

Los principios utilitarios en los escritos de José del Valle también se refirieron al campo de la estadística y la matemática. Como lo han señalado Ekelund y Robert Hebert, “El siglo XIX fue un siglo que tuvo pasión por la medición. En las ciencias sociales Bentham cabalgó la cresta de esta nueva ola. Si el placer y el dolor podían medirse en algún sentido objetivo, entonces cada acto legislativo podía juzgarse en base a consideraciones de bienestar. Este logro exigía una concepción del interés general, que Bentham estaba dispuesto a proporcionar.”[61]

Diversos artículos publicados en El Amigo de la Patria, Valle destacó su importancia como una herramienta clave para el crecimiento del país.[62]

“La Estadística presenta el estado de la población, riqueza y fuerzas de un país. Es el mapa grande de los gobiernos: es la carta donde el hombre público fija los ojos para hacer aquellas combinaciones felices que sirven de base a los sistemas benéficos de administración.

“Los números que son las letras del libro grande de la naturaleza son también los caracteres en que está escrita la ciencia del mundo político. El compás que sirve a la geometría es igualmente el instrumento de la política y economía civil. No hay Gobierno sabio sin el genio del cálculo; y no puede haber cálculo sin Estadística.”[63]

En el discurso de presentación del curso de Matemática de la Universidad San Carlos de 1831, se aprecia la influencia de las ideas de Bentham sobre este tema. En el mismo Valle resaltó a las matemáticas como la herramienta fundamental para promover el progreso y la riqueza nacional. Sostenía que sin cálculo y sin medición, era imposible tomar decisiones acertadas, y para ilustrar el modo en que los líderes centroamericanos se habían comportado dice: “se habla como Dantón , y no se piensa como Newton”.[64]

Los encargados de ejercer el gobierno debían conocer la importancia que tenía la aplicación de las matemáticas para el bienestar de los habitantes. Si el gobernante “quiere tener a la vista el cuadro geográfico del Estado que debe conocer para saberlo gobernar, es preciso que las matemáticas enseñen a formarlo... Si quiere crear un sistema justo de hacienda, es indispensable que calcule la riqueza de la nación o individuos que la componen...”[65] Estos cálculos debían estar presentes en cada actividad desarrollada por las personas, en la agricultura, la minería, el comercio, etc. Valle elevaba la importancia de éstas diciendo que: “En la América se ha derramado sangre a torrentes porque en la lucha de los partidos han peleado masas que, hablando en general, no han sido dirigidas por el genio de las matemáticas.”[66]

Valle, al igual que Bentham[67], tomó de Maupertuis la idea de relacionar las matemáticas con la moral, ya que aquellos que sabían hacer cálculos no sacrificarían bienes futuros a placeres presentes; asociando este tema con el comportamiento de los delincuentes, quienes si pensaran en los riesgos que corren y las penas que pueden recibir de ser atrapados, no cometerían delitos, ya que sus costos serían muy altos. Al referirse al filósofo y matemático francés, Valle dice que Maupertuis “calculó los placeres y penas: enseñó a graduar su valor, y manifestó que la estimación de los momentos felices o infelices, es el producto de la intensidad del placer o pena, por su duración.”[68]

Hacia el final de su exposición, Valle se refería a Bentham  al afirmar que:

 “cuando el legislador no sabe calcular, es natural que el pueblo dirigido por él tenga ideas falsas, y marche por curvas que lo lleven al abismo. Ya se han manifestado los daños que hacen los legisladores que no saben sumar y restar bienes y males.

“El jurisconsulto del siglo [Bentham] ha hecho al género humano este gran presente. Su genio feliz ha elevado el análisis legislativo a un grado a que no lo había llevado ninguno de los sabios que le han precedido. Sus obras de jurisprudencia tienen el sello de las matemáticas; y las tablas que ha hecho, guiado por ellas, deben estar a la vista de los legisladores.”[69]

En una nota a pie de página de su escrito, Valle realizó un pequeño comentario sobre los últimos trabajos del filósofo inglés y la relación epistolar que mantenía con él. En ese apartado Valle sostenía:

 “La América ha comenzado a ser legisladora de sus hijos y le interesan especialmente las obras del Jurista que sabe analizar y pensar con exactitud: del talento que enseña a obrar con circunspección y detenimiento, en la ciencia más delicada por sus consecuencias y resultados: del genio que ha publicado un volumen intitulado “Aptitud de los funcionarios elevada al máximum. Gastos del Gobierno reducidos al mínimum.””.[70]

e)      La Mujer.

Otro de los aspectos en los que se aprecia  el impacto de las ideas de Bentham es en el trato que le da Valle al tema de las mujeres. Su enfoque fue similar a la del filósofo inglés, ya que si bien llama la atención sobre los derechos de la mujer y los sometimientos a los que fue reducida a lo largo de la historia, a la hora de declarar sus derechos políticos se mostraba renuente a otorgarlos abiertamente, considerándola en función de su rol de compañera del hombre.

Bentham al tratar tema de la mujer, sostenía que no veía el motivo por el cual la causa de éstas, tendría menos importancia que la del hombre a la hora de aspirar al mayor grado de felicidad; y en lo referido a la cuestión de los derechos políticos, no veía impedimento alguno para que las mujeres pudieran ejercerlos con la misma plenitud con que lo hacían los hombres, tomando como ejemplo el caso de las reinas en Inglaterra. De todos modos, a la hora de proponer una reforma en este sentido, argumentaba que a fines de las década de 1820 no estaban dadas las condiciones para que las mujeres se integraran a la política ya fuera como votantes o como gobernantes, dado que semejante cambio implicaría poner en peligro los avances que se habían conseguido hasta ese momento.[71]

Por su parte, Valle en su escrito de 1829 titulado Mujeres,  se manifestó a favor de la igualdad entre hombres y mujeres, “una nación es una sociedad o reunión de mujeres y hombres dirigidos por las mismas leyes”; en consecuencia, cuando un gobierno era despótico, sus acciones recaían tanto en unos como en otros;

“los destinos de las mujeres están enlazados con los de los hombres... Las mujeres, sumergidas antes en el mismo abismo donde estaba arrojados los hombres, comenzaron a salir de la abyección: y fueron compañeras de maridos menos incultos, más ilustrados o menos ignorantes: gozaron ventajas que no habían disfrutado: tuvieron un ser nuevo o una nueva existencia que lo era”.[72]

El tratamiento que Valle da a este tema, revista la misma precaución que en Bentham, si bien las mujeres tenían los mismos derechos que los hombres, la posibilidad de ejercitarlos estaba supeditada a su filiación con éstos; la mujer es madre, es hija, es hermana o esposa, y su derechos valían de acuerdo a su relación con los hombres, pero no las presentaba con derechos independientes de su filiación masculina. Uno de los proyectos que escribió en 1829 propone medidas tendientes a lograr la integración social y política de las mujeres: “La influencia de las mujeres es grande. Importa nacionalizarlas,[hacerlas ciudadanas] y a este fin sería conveniente que en cada periódico se publicase un artículo que llamase su atención. Esto las inclinaría a leer el periódico, y la lectura de éste les iría dando conocimientos...La noticia de las mujeres ilustradas de M. Stael, de M. Williams, etc., debe también darse a luz para estimularlas a la imitación.”[73] 

Valle y su crítica a la Constitución Federal:

Aun con el entusiasmo despertado por su relación con Bentham, no fue mucho lo que pudo hacer Valle para impulsar sus proyectos y planes reformistas, ya que las condiciones generales de Centroamérica como consecuencia de la guerra civil habían empeorado. Los problemas que  aquejaron al primer gobierno federal se agravaron sobre todo por la falta de recursos para emprender cualquier tipo de reforma. La guerra arrojó como resultado la caída de José Manuel de Arce y la restauración, en junio de 1829, del Congreso Federal que éste había disuelto en 1826; si bien Valle volvió a ocupar su banca de diputado, la brevedad de su mandato (desde finales de ese mismo año se venían realizando elecciones para renovar los diputados) y las escasez de recursos económicos no le permitieron llevar a la práctica ninguno de sus proyectos.  

En las elecciones presidenciales se consagró el triunfo del General Francisco Morazán, líder militar del bando que triunfó en la guerra, para el período 1830-1834.[74] Por su parte, Valle, una vez finalizada su labor en el Congreso, buscó nuevamente refugio en su estudio. En octubre de 1831 le escribía a Bentham: “Vivo encerrado en mi gabinete en medio de mi pequeña Biblioteca, y los libros escritos por usted tienen lugar eminente en ella. No es posible olvidar al Autor inmortal de obras tan importantes... Deseo que los principios luminosos de usted circulen por el nuevo mundo como están circulando por el antiguo.”  Allí comentaba que en Guatemala se estaba hablando sobre una posible reforma constitucional, diciéndole que cuando se produjera el debate seguramente las ideas de Bentham y su código constitucional serían tenidos en cuenta; teniendo en mente esto, estaba traduciendo el opúsculo “Official aptitude maximized; expense minimized”, que en su opinión era el que más debería conocerse en Centroamérica.[75]

En 1832  Valle escribe un trabajo titulado La Constitución Federal, en el cual critica la sancionada en 1824.[76] Allí señalaba que la constitución abre la puerta de la participación a todos los ciudadanos, quienes al no estar preparados para votar ni para ejercer las funciones de gobierno, terminaban provocando la gran inestabilidad por la que había pasado el país en los últimos años. Bentham le había manifestado sus reparos con respecto a la Constitución en enero y marzo de 1827. De acuerdo a su visión, las dificultades de un gobierno federal tan laxo como el que había pergeñado la Constitución de 1824 lo colocaba en una situación similar a la sufrida por Estados Unidos con los Artículos de la Confederación, por los cuales el gobierno federal era tan débil que casi no podía hacer nada. En tal sentido, al analizar la  forma federal, Bentham le anticipaba a Valle los obstáculos que se presentarían  para su aplicación: “1. Contributions for the common exigencies in money: 2. contributions for the common exigencies in men: 3. Detriment liable to be produced with or without injustice to the trade of every other”.[77] Por este motivo, Bentham en otra carta señalaba que, “my Constitutional Code has not comprised any arrangements for the use of a federative government. This circumstance is a matter of regret to me, as it renders my system of arrangements applicable with so much the less advantage to your State”, aclarando que si se habia de adoptar la forma federal, debería dejarse en claro que era solo en forma provisoria.[78]

Valle parece retomar estas recomendaciones de Bentham en su trabajo sobre la Constitución, aunque sus comentarios se asemejan más al del reformismo gradualista de Dumont que al radicalismo benthamita.[79] En su escrito comienza haciendo una comparación de la Francia post revolucionaria con la situación que estaba atravesando Centroamérica:

“Treinta años corridos desde 1789,..., han sido 30 años de desgracia, crímenes y errores. Veinte y dos años pasados desde 1810, digo yo de la América, mi patria, han sido 22 años de equivocaciones, sangre y lágrimas.” Guatemala, de acuerdo a su análisis, no estaba preparada para pasar del absolutismo español a un sistema republicano, “el entusiasmo del patriotismo no quiso pensar en la humildad de nuestras aptitudes... Del mismo salón de donde salió el Decreto que acordó tertulias patrióticas en los pueblos más estúpidos de indígenas para que en ella se discutiesen los principios políticos de las naciones más ilustradas de Europa, salió también la Constitución...”

La multiplicidad de cargos creados por el sistema federal, la falta de personas capacitadas para ejercerlos y la escasez de recursos, sumado a la existencia de un gobierno nacional débil con respecto al de cada uno de los cinco estados provinciales de la Federación centroamericana, minaron cualquier posibilidad de éxito del gobierno federal. Valle atribuía este  fracaso a dos motivos; en primer lugar, eran muy pocos los requisitos que se exigían tanto a los electores como a los candidatos a ocupar puestos en el gobierno; y el segundo,  la mala organización de los poderes políticos.

El primero de los puntos a los que hacía referencia  se relaciona con el tema del sufragio, en el cual Valle era más escéptico que Bentham a la hora de otorgarlo sin restricciones (salvo aquella de saber leer[80]), al sostener que:

“El Poder electoral, de donde emanan los demás Poderes, ... es el que menos consideración ha merecido a la Ley...

“El que no sabe cuáles son los conocimientos y virtudes que es preciso tener para ser legislador, jefe o juez: el indio más rudo: el joven más corrompido... Ascenderán a los destinos más altos los que sin culpa suya tienen menor aptitud para legislar, gobernar y juzgar: gozarán sueldos ciento o doscientos individuos poco capaces de las funciones que ejercen; y sufrirán por su incapacidad dos millones o millón y medio de hombres...

“... que se designen las cualidades que deben tener los electores y los electos para no sufra el pueblo por la ineptitud o inmoralidad de sus funcionarios...

“Dar tanta latitud al derecho de elección y hacer que por esa latitud sufran los pueblos tantos males, es olvidar sus verdaderos intereses y sacrificar al bien de pocos individuos la suerte de una nación entera.”

“No importa al pueblo que haga botas, tejidos, casas, etc., cualquiera que tenga voluntad de hacerlas. Le interesa que las haga el que aprendió a hacerlas, el que sabe fabricarlas y formalas acabadas.” ¿Si este principio es válido para una cosa por qué no lo es para la otra?, se pregunta Valle.[81]

Con respecto a las capacidades de los legisladores, sostenía que al no exigirse más requisitos que el de la edad y la ciudadanía para integrar el Congreso, entonces éste “puede componerse de tales individuos [sin ningún tipo de aptitudes]... poniendo la facultad de legislar en manos que no han aprendido este oficio. El poder legislador, que debía ser el primero en sabiduría y virtud, llegará a ser el último en ambos aspectos...”[82]

Las críticas de Valle a la constitución de 1824, en cuanto a la apertura de la participación política tanto desde el punto de vista de los electores como de los elegidos, se centraban en la falta de ciudadanos con capacidad para ejercitar ambos niveles de responsabilidad cívica. Por este motivo, proponía la aplicación de reformas más gradualistas que tenderían a la integración progresiva de los distintos sectores de la sociedad centroamericana a medida que se fueran educando para la vida republicana. Valle parecía desencantado con el rumbo que había tomado la política en Centroamérica desde la declaración independencia; y si bien, como hemos visto, coincidía en muchos aspectos con las ideas profesadas por Bentham, en otros aspectos como los del sufragio y la apertura política fue mucho más moderado que éste, acercándose más, si se quiere, a lo que podrían representar los Whigs en la Inglaterra de aquellos años.[83]

En cuanto a la organización de los poderes públicos de la Constitución, Valle consideró que en su disposición se comenten dos errores fundamentales; por un lado, en el Congreso sólo se representaba a la clase baja, siendo que “todos los pueblos de la tierra han sido y serán en todos los siglos y climas, divididos en dos clases: los propietarios o capitalistas y los que no lo son”; pero como el sistema bicameral de Guatemala no respetaba esta división, la falta de contrapesos entre ambos sectores de la sociedad provocó el choque de intereses que generó revoluciones políticas como las que hubo durante la guerra civil y “las que hay al presente”.[84]

Nuevamente, en esta crítica se puede ver diferencias entre Valle y Bentham, en cuanto al enfoque de la representación parlamentaria de la sociedad. En este aspecto, la preocupación de Valle se asemeja a la de John Suart Mill quien en su ensayo On Liberty veía como algo peligroso “the possibility that an ingnorant majority would dominate an enlightened minority”[85]. Por su parte, Bentham en 1810, al referirse a este aspecto controversial, sostuvo que la diferencia estaba dada en que el mal que se infligía a la sociedad al poner el gobierno en las manos de una minoría ilustrada que podría gobernar en su propio beneficio no tenía remedio, mientras que el mal que se experimentaría al poner el gobierno en las manos de las masas ignorantes se podía ir subsanando con la expansión del conocimiento y la experiencia, previendo además que para actuar como funcionarios y legisladores los individuos “would need to pass through a process of education and examination”.[86]

Al analizar al Ejecutivo Nacional, Valle sostuvo que estaba muy limitado en sus funciones precisamente por el gran poder que se confería al legislativo y por la falta de recursos económicos y militares, lo cual no le permitía ejercer sus funciones. “El Ejecutor de una República dividida en cinco Estados, debe ser un poder fuerte, independiente y respetable por su autoridad y hacienda... Querer que haya Nación y no establecer un Gobierno Nacional o crearlo débil y de existencia precaria, sin rentas ni fuerza, es contradecirse o manifestar poca previsión en un punto en que era de desear la de un Dios”.[87] El mismo tipo de consideraciones se referían al Poder Judicial, ya que “la Constitución facilita la impunidad: pone la magistratura en manos ineptas, y no designa con exactitud las atribuciones de la Corte Suprema de Justicia”.[88]

En este tramo de su crítica a la Constitución, puede verse una diferencia de concepto con Bentham en cuanto al poder que debía tener el Ejecutivo, ya que para el filósofo inglés “sovereignty , in this code, was firmly located in the hands of people, and was to be exercised by what Bentham called the “constitutive” authority, that is, the electorate.”  Éste consideraba  “that any portion of power given to a monarchy or aristocracy would inevitably be used to promote the interest of “the one or the few” at the expense of that of the many...”[89]

Esta disparidad de enfoque entre Valle y Bentham, se explica por el carácter más moderado que le daba el primero a las reformas que proponía. Su estilo gradualista lo diferenciaban del radicalismo que había asumido Bentham a partir de la segunda década del siglo XIX. De hecho, la aparición de los primeros partidos políticos en Guatemala a comienzos de la década de 1820 estuvo fuertemente influida por esta división entre moderados y radicales más que por diferencias ideológicas. Ambos bandos, el de los conservadores, liderados por José del Valle, y el de los liberales, liderados por Pedro Molina, adherían al liberalismo ilustrado, aunque diferían en la forma de implementar los cambios que ambos proclamaban.

En su escrito de 1832, Valle deja entrever el desencanto que tenía con respecto al rumbo que había tomado Centroamérica en los últimos diez años, culpando a la Constitución por su carácter ampliamente inclusivo, sin tener en cuenta el grado de atraso en que se encontraba la región, especialmente en cuanto a la escasez hombres capaces de llevar a cabo sus disposiciones. En tal sentido, señalaba que de mantenerse ese estado de cosas, “desaparecerá el [gobierno] federal y quedará solamente los de los Estados. Cesará de haber Nación y sólo existirán los Estados. Habrá cinco Repúblicas débiles por no haber un vínculo de unión”[90]; lo que finalmente terminó sucediendo a comienzos de la década de 1840. Aún aquellos que habían sido sus rivales políticos, como Pedro Molina, que a comienzos de los años veinte proponían reformas más radicales, terminaron reconociendo en la década del treinta que la región no estaba preparada para cambios tan abruptos.

El conocimiento del contexto político de la región fue lo que alejó a Valle de la propuesta más radicalizada de Jeremy Bentham, en cuanto a las reformas políticas que había que aplicar en Centroamérica. Pero este alejamiento de ideas no implicó una distanciamiento desde el punto de vista personal ya que, a diferencia de lo que hicieran Bolívar y Rivadavia en su momento, Valle continuó ponderando y, casi, venerando la figura de Bentham aún después de su muerte.

Valle y la muerte de Bentham.

En 1832 la salud de Bentham se iba deteriorando cada vez más, y la correspondencia de éste con sus discípulos sería continuada por su secretario, John Bowring, que ese año le escribe a Valle desde París ofreciéndole su ayuda para que las luces y conocimientos de Europa siguieran llegando a Guatemala. En la carta sugería que habría que conseguir traducciones al español de las nuevas obras que se estaban escribiendo, así como también la adquisición de nuevos instrumentos utilizado en la agricultura y que serían de mucha utilidad para Centroamérica. Browring se despedía diciendo: “Un hombre como Usted hace adelantar su siglo más de una generación.”[91]

El 6 de junio de 1832 se producía el deceso de Jeremy Bentham, y en consecuencia, el 31 de agosto de ese año Valle propuso que todos los miembros del Congreso Federal llevaran luto para honrar su memoria, al igual que lo harían los miembros de la Corte Suprema.[92]  Fiel a la promesa que le había hecho en 1831, de que en cada oportunidad que tuviera haría conocer el nombre y las ideas de “the first Judicial Consul of the world”,[93] Valle escribió el Elogio a Bentham, en el que destacaba la figura del filósofo inglés y su aporte para el progreso de toda la humanidad:

“Murió Jeremías Bentham. Ya no existe el Sabio que trabajaba incesantemente por regenerar la legislación de todos los pueblos...

“Ya cesó de ser, dice el americano, el defensor celoso de nuestra independencia, el que demostró el interés que tenían las metrópolis en la emancipación de las colonias, el que escribió obras luminosas para que aprendiésemos a calcular bienes y males antes de ser legisladores; el que nos dijo que La mayor aptitud posible en los funcionarios, y el menor gasto posible en la administración, son los caracteres distintivos de un buen Gobierno, el que repitió sin cesar, que no puede haber riqueza ni propiedad, sino habiendo seguridad en la persona, libertad en el giro y respeto a la propiedad...

“Murió mi Amigo, digo yo: murió mi Maestro amado y respetado: murió el Sabio que me enviaba la parte más preciosa de su alma: murió el Hombre que me dirigía sus pensamientos grandes y luminosos consignados en las cartas que me escribía y en las obras que me remitía: murió el que antes de expirar me legó una parte de su Ser...”[94]

Efectivamente, como señala Dinwiddy, “there was some truth in what William Hazlitt wrote in the essay on Bentham which he published in 1824: “The lights of his understanding are reflected, with increasing lustre, on the other side of the globe. His name is little known in England, better in Europe, best of all in the plains of Chile and the mines of México”[95],   aunque, más allá de los tardíos intentos  de Valle, en Guatemala  el alcance de la obra de Bentham fue mucho más acotado que en otras regiones de Sudamérica.

En su respuesta a Bowring, Valle se refería al homenaje que se le hizo a Bentham en el Congreso de Centroamérica, y aprovechó la oportunidad para pedirle que le envíe el anillo con su retrato y el mechón de pelo que Bentham había dispuesto en su testamento para que fueran entregados a sus discípulos: “Pero si es perdido para mi el original de un Ser tan respetable, quiero poseer al menos su Retrato. Si tengo en sus obras la parte más preciosa de su genio, quiero también una porción de su físico.”[96] Apenas un par de años después, fallecía José del Valle, el 2 de marzo de 1834, se encontraba a pocos kilómetros de la ciudad de Guatemala, regresando de su estancia La Concepción ya que se había enterado de su triunfo en las elecciones presidenciales de Centroamérica.[97] El anillo de Bentham, que tanto deseaba, finalmente llegaría a Guatemala casi diez años después, siendo recibido en 1843 por su viuda Josefa Valero.[98]

Conclusiones.

En este trabajo hemos presentado una clara evidencia de la influencia de la doctrina utilitaria en el pensamiento de José del Valle. En los escritos que ha publicado el hondureño desde comienzos de la década de 1810 en adelante, se aprecia una recurrente mención al principio de the greatest happiness for the greatest number of people”. Pero es a partir de 1820, cuando por medio de su periódico, El Amigo de la Patria, se dedicará a difundir estos principios con mayor énfasis, de la lectura de sus artículos, discursos y proyectos, se aprecia una identificación con las propuestas de Bentham, lo que se puede corroborar aún más a través de las cartas que se intercambian ambos.

Hemos podido apreciar que eran muchos más los temas en los que ambos coincidían que en los que diferían, aún así,  estimamos que la evidencia expuesta en este trabajo no sería suficiente como para considerar a Valle un discípulo de Bentham. Sobre todo, si tenemos en cuenta que una de las características distintivas de Valle como político e intelectual fue su carácter moderado y gradualista, lo cual lo aleja del radicalismo benthamita de comienzos del siglo XIX. En este sentido, es reveladora la crítica que hace Valle a la Constitución de 1824, que si bien toma algunos de los consejos que Bentham escribiera en una de sus cartas, en la mayor parte de su crítica se puede ver a un Valle mucho más moderado y gradualista a la hora de implementar las reformas.

De alguna manera, esta posición de Valle se asemeja a la de otros políticos e intelectuales liberales que se pusieron en contacto con las ideas de Bentham a través de las ediciones de Dumont, las que de alguna manera presentaba una visión mucho más moderada del utilitarismo de la que tenía el propio Bentham en su última etapa.[99]

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[1]De Bentham a Lafayette, enero de 1827: en Miriam Williford Jeremy Bentham on Spanish America. An Account on His Letters and proposals to the New World. Louisiana State University Press, 1980 pp. 134

[2] Ibid.

[3] John Dinwiddy, Bentham, Oxford University Press, Oxford, 1989; Elie Halévy, The Growth of Philosophic Radicalism, Faber&Faber Limited, London, 1934; John Lynch, The Spanish American Revolution 1808-1826, W. W. Norton & Company, New York, 1986; John Bowring, The Works of Jeremy Bentham, 11 vols, Thoemmes Press, London,1995

[4] La Capitanía General o Reino de Guatemala, hacia 1800, estaba compuesta por quince provincias con distinto rango jerárquico que abarcaban geográficamente todo el territorio de lo que hoy es Centroamérica. En este trabajo utilizaremos los términos Centroamérica y Guatemala como sinónimos, en el caso de referirnos al territorio que hoy ocupa Guatemala país lo haremos señalando que es el Estado de Guatemala, que era una de las provincias de Centroamérica.  Ver José Reina Valenzuela, Hondureños en la Independencia de Centroamérica, EDISOFF, Tegucigalpa, Honduras, 1978, p. 14 

[5] Louis E. Bumgartner en su obra José del Valle de América Central, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, Honduras, 1997, p. 54-57

[6] Los 18 meses que Valle permaneció en México fue el único viaje que hizo fuera de Centroamérica.

[7]Francisco Aguirre B., José Cecilio del Valle. Semblanza de un sabio centroamericano, Universidad Francisco Marroquín. Guatemala, 1993., Manuel Chavarría Flores, Jorge García Laguardia, “Ilustración y liberalismo. El pensamiento de José Cecilio del Valle”, Academia de Geografía e Historia. Publicación Especial Nº 27. Guatemala. 1983, Rafael Leiva Vivas, Vigencia del Sabio Valle, Editorial Universitaria Centroamericana. San José, 1980, Carlos Meléndez Chavarrí, José Cecilio del Valle: Sabio Centroamericano, Ed. Libro Libre. San José. 1985, Franklin Dallas Parker, “José Cecilio del Valle: Scholar and Patriot”, Hispanic American Historical Review, Vol. 32, Nº 4 (Nov. 1952), p. 516-539, Pedro Tobar Cruz, Valle: El Hombre, el Político, el Sabio, Editorial José de Pineda Ibarra, Guatemala, 1961.

[8] José Manuel de Arce renuncia al puesto que compartía con Valle en el Segundo Triunvirato diciendo entre otras cosas: “José del Valle tiene el arte de exasperar, que no sufre opinión distinta, y que su humor se exalta cuando se lo contradice...” en J. Valle y J.Valle Matheu (comp), Obras de  José Cecilio del Valle, Tipografía de Sánchez y De Guise, Guatemala, 1929,  T. I p. LXXVI-LXXX

[9] George Alexander Thompson, “Narrative of an Official Visit to Guatemala from Mexico”, en  Franklin Dallas Parker, Travels in Central America 1821-1840. University of Florida Press. Gainsville, Florida. 1970. p. 253-254

 

[10] Ibid.,  p. 253-254

[11] Jacobo Haefkens, Viaje a Guatemala y Centro América, Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, Guatemala, 1969, p. 153

[12] José del Valle edita El Amigo de la Patria entre octubre de 1820 y marzo de 1822, luego entre junio de 1825 y octubre  de 1826 edita el El Redactor General.

[13] El Amigo de la Patria, nº 1, 16 de octubre de 1820, Tomo I (p. 5-11)

[14] “Memoria sobre el Plan de Acuerdos y Providencias del Supremo Poder Ejecutivo de Guatemala, en el año de 1824 y principios de 1825”, en J. Valle  y J. Valle Matheu (comp), Obras de  José Cecilio del Valle, T. I. p. 47-63

[15] Discurso reproducido en El Amigo de la Patria, nº 2, 26 de octubre de 1820, Tomo I (p. 15-30)

[16] El Amigo de la Patria, nº 2, 15 de mayo de 1821, Tomo II (p. 11-19)

[17] El Amigo de la Patria, nº 8, 9 de diciembre de 1820, Tomo I (p. 125-131)

[18] El Amigo de la Patria, nº 10, 23 de diciembre de 1820, Tomo I (p. 145-148)

[19] El Amigo de la Patria, nº 14, 7 de agosto de 1821, Tomo II (p. 129-139)

[20] De Valle a Bentham, 18 de abril de 1827. En Correspondence of Jeremy Bentham, Volume 12 Letter 48

[21]Miriam Williford, Jeremy Bentham on Spanish America, Capítulo 8; Klaus Gallo, “Jeremy Bentham y la “Feliz Experiencia”: presencia del utilitarismo en Buenos Aires 1821-1824”, en Prismas: Revista de Historia Intelectual, nº 6, 2006; J. Dinwiddy, “Bentham and the Early Nineteenth Century” en Radicalism and Reform in Britain 1780-1850,  Hambledon Press, London, 1992.

[22] Sobre el concepto discípulo en Bentham, ver Jonathan Harris “Bernardino Rivadavia and Benthamite "discipleship."”, en Latin American Research Review, nº 33 T. 1. 1998 y Klaus Gallo, “Jeremy Bentham y la “Feliz Experiencia.””

[23] De Bentham a Valle, 19 de marzo de 1827. En Correspondence of Jeremy Bentham, Volume 12 Letter 28.27 El subrayado es nuestro.

[24] John Dinwiddy, Bentham, p. 15

[25] Beatriz Dávilo, “De los derechos a la utilidad: el discurso político en el Río de la Plata durante la década revolucionaria”, Primas. Revista de Historia Intelectual, #7, Universidad de Quilmes, 2003, p.75 y Klaus Gallo “Jeremy Bentham y la “Feliz Experiencia””, p. 90

[26]J. Valladares Rodríguez (Ed), El Pensamiento económico de José Cecilio del Valle. Publicaciones del Banco Central de Honduras.  Tegucigalpa, 1969, p. 149-150.

[27] El Amigo de la Patria, nº 20-21, 25 de enero de 1822, Tomo II (p. 193-210). El subrayado es nuestro.

[28] La carta de Valle es del 21 de mayo de 1826. En Correspondence of Jeremy Bentham, Volume 12 Letter 57.25

[29] M. Williford,  Jeremy Bentham on Spanish America, p. 27 y De Bentham a Valle, 10 de noviembre de 1826 y 19 de marzo de 1827. En Correspondence of Jeremy Bentham, Volume 12 Letter 43a.26

[30] De Bentham a Valle, 10 de noviembre de 1826. En Correspondence of Jeremy Bentham, Volume 12 Letter 43a.26

[31] De Bentham a Valle, 10 de noviembre de 1826. En Correspondence of Jeremy Bentham, Volume 12 Letter 43a.26. Edward Livingston, quien también había leído la obra Bentham a través de las traducciones de Dumont, fue uno de los precursores en aplicar la codificación de leyes en Estados Unidos, llegando a decir de Bentham que era “the man who has thrown more light on the science of legislation, than any other in the ancient or modern times”. En J. Dinwiddy, Bentham, p. 17 y Radicalism and Reform, p. 305

[32]A través de la correspondencia con Bentham, Valle tomó conocimiento del político argentino Bernardino Rivadavia, aunque nunca llegó a tener contacto epistolar con él, ni se han encontrado las obras que menciona Bentham en la biblioteca de Valle.

[33] M. Williford, Jeremy Bentham on Spanish America, p. 115

[34] De Valle a Bentham, 18 de abril de 1827. En Ibid, Letter 48

[35] De Bentham a Arce, 9 de noviembre de 1826. En Correspondence of Jeremy Bentham, Volume 12 Letter 43b.26

[36] En este punto, M. Williford  en Jeremy Bentham on Spanish America, p. 118, pone en duda la afirmación de Louis Bumgartner, quien sostiene que fue Próspero Herrera el que puso en contacto a Bentham con Valle. Williford señala que de haber sido Herrera, le hubiese advertido a Bentham sobre la enemistad entre Valle y Arce. Creemos que tal aclaración por parte de Herrera no era necesaria ya que la relación que se trataba de establecer entre Valle y Bentham no era de carácter político, sino profesional-intelectual.

[37] De Bentham a Valle, 19 de marzo de 1827. En Correspondence of Jeremy Bentham, Volume 12 Letter 28.27

[38] De Valle a Bentham, 19 de mayo de 1829. En Ibid,  Letter 25.29

[39] Probablemente, este tema surge como consecuencia del pie de página que le hiciera Valle en su carta anterior en el que le comenta que había traducido del francés la obra de Chateaubriand “Discurso sobre la libertad de imprenta” (imprenta de la Unión, 1829). De acuerdo a Williford, esta fue la última referencia que hizo Bentham sobre la libertad de prensa en Hispanoamérica. Ver M. Williford,  Jeremy Bentham on Spanish America,  p. 85

[40] De Bentham a Valle, 8-13 de septiembre de 1829. En Correspondence of Jeremy Bentham, Volume 13 Letter 44.29. En el último párrafo de esta carta, Bentham le anticipa a Valle la caída de Carlos X de Francia por sus inclinaciones despóticas.

[41] “Libertad de Imprenta”, en Rafael Heliodoro Valle (Ed),  Pensamiento vivo de José Cecilio de Valle, Editorial Universitaria, San José, CR, 1971, p. 230

[42] John Dinwiddy, Bentham,  p. 13 y 83

[43] “Libertad de Imprenta”, op. cit.  p. 232-234

[44] “Proyectos”, en Rafael Heliodoro Valle (Ed),  Pensamiento vivo,  p. 105

[45] De Valle a Bentham, 31 de mayo de 1830. En Correspondence of Jeremy Bentham, Volume 13 Letter 74.30.

[46] John Dinwiddy, Bentham, p. 28-32

[47] “Discurso de reapertura de la Sociedad Económica, 29 de noviembre de 1829”, en J. Valle y  J. Valle Matheu (comp), Obras de  José Cecilio del Valle. T. I. p. 168-176

[48] Ibid. 

[49] Elie Halévy, The Growth of Philosophic Radicalism, p. 282-296

[50] M. Williford, Jeremy Bentham on Spanish America, Capítulo 7. Para un análisis sobre el experimento de Rowland Hill ver: P. W. J. Bartrip, "A Thoroughly Good School: An Examination of the Hazelwood Experiment in Progressive Education”, en  British Journal of Educational Studies, Vol. 28, No. 1 (Feb., 1980), p. 46-59

[51] Un oportunidad en la que Bentham refiere al tema de la educación es su respuesta al anuncio de Valle donde refiere a que ha sido nombrado miembro de la Sociedad de Instrucción de París. La Sociedad para la Instrucción Elemental se había establecido en París, en junio de 1815, con el objeto de implementar el sistema Lancasteriano en las escuelas de Francia

[52] De Bentham a Valle, 19 de marzo de 1827. En Correspondence of Jeremy Bentham, Volume 12 Letter 28.27 En esa misma carta, Bentham le dice que lo pondrá en contacto (a través de Herrera, quien viaja a París) con La Fayette, Julien (el editor de Revue Encyclopedique), Jean Baptiste Say y Felix Bodin; también le manifiesta que ha sugerido a Herrera una lista de libros que Valle debería tener en su biblioteca para lo cual lo pone en contacto con el librero Bossange Freres de París.Un análisis de las sugerencias de Bentham se encuentra en M. Williford, Jeremy Bentham on Spanish America, p. 107-109

[53] De Bentham a Say, 1827 citado por M. Williford en Ibid, p. 110. En similares términos le escribiría Bentham a Lafayette.

[54] Un ejemplar de la obra con una dedicatoria del propio Bentham se encuentra en la biblioteca de Valle en la Biblioteca de la Universidad Francisco Marroquín (referencia 11C3-4)

[55] “Memorias sobre la Educación”, 21 de junio de 1829, en J. Valle y J. Valle Matheu (comp), Obras de  José Cecilio del Valle, T. I. p. 177-210. Sobre Valle y la educación ver: Manuel Chavarría Flores, “José Cecilio del Valle, Político de la Educación”, Anales de la Academia de Geografía e Historia. T. XXVII, Guatemala, 1953-1954, y Carlos González Orellana, Historia de la Educación en Guatemala, Editorial José de Pineda Ibarra, Guatemala, 1970.

[56] “Memorias sobre la Educación”, op. cit. p. 187

[57] Ibid., p. 191

[58] En la Memoria sobre la Educación, Valle menciona en una cita que “Filangieri en el libro 4º de la Scienza della legislazione publicó un plan hermoso de educación física, moral y literaria. Talleyrand presentó el 10 de septiembre de 1791 su proyecto de instrucción pública, mirando a ésta como parte conservatriz y vivificadota de la Constitución. Condorcet escribió un discurso bello sobre la organización general de la instrucción leído en la Asamblea de Francia, el 20 de abril de 1792.” En J. Valle y J. Valle Matheu (comp), Obras de  José Cecilio del Valle, T. I. p. 200

[59] “Memorias sobre la Educación”, op. cit p. 201-205

[60] “Introducción a las Memorias de la Sociedad Económica de Amantes de Guatemala”, 10 de julio de 1831,  en J. Valle y J. Valle Matheu (comp), Obras de  José Cecilio del Valle, T. I. p. 211-214

[61] Robert Ekelund y Robert Hébert, Historia de la Teoría Económica y de su Método, McGraw Hill, México, 1992, p. 136-137

[62] Ver El Amigo de la Patria, Tomo I nº 12 a 14, correspondientes a enero y febrero de 1821

[63] El Amigo de la Patria,  nº 12, 20 de enero de 1821, Tomo I (p. 166)

[64] “Las Matemáticas en sus relaciones con la prosperidad de los Estados”, 16 de mayo de 1831, en J. Valle y J. Valle Matheu (comp), Obras de  José Cecilio del Valle, T. I. p. 215

[65] Ibid, 218

[66] Ibid, p. 220

[67] Elie Halévy, The Growth of Philosophic Radicalism, p. 33

[68] “Las Matemáticas en sus relaciones con la prosperidad de los Estados”, en J. Valle y J. Valle Matheu (comp), Obras de  José Cecilio del Valle, T. I. p. 221

[69] Ibid, p. 222

[70] Ibid, p. 222

[71] M. Williford,  “Bentham on the Rights of Women”, en  Journal of the History of Ideas, Vol. 36, No. 1 (Jan.Mar., 1975), p. 167-176; John Dinwiddy, Bentham, p. 82 y 110

[72] “Mujeres”, 1829. En Rafael H. Valle (Ed),  Pensamiento vivo, p. 222-224

[73] “Proyectos”, en Rafael Heliodoro Valle (Ed),  Pensamiento vivo,  p. 105

[74] L. Bumgartner, José del Valle, p. 349-350 En esta elección Valle fue el segundo candidato en cantidad de votos detrás de Morazán.

[75] De Valle a Bentham,  28 de octubre de 1831, en J. Valladares Rodríguez (Ed), El Pensamiento económico,  p. 212

[76] “La Constitución Federal”, en J. Valle y J. Valle Matheu (comp),  Obras de don José Cecilio del Valle, p. 257-265

[77] De Bentham a Valle, 10-11 de enero de 1827. En Correspondence of Jeremy Bentham, Letter 3.27

[78] De Bentham a Valle, 19 de marzo de 1827. En Ibid, Letter 28.27

[79] Recordemos que Dumont fue quien tradujo y divulgó algunos de los escritos de Bentham.

[80] John Dinwiddy, Bentham, p. 82

[81] “La Constitución Federal”, en J. Valle y J. Valle Matheu (comp),  Obras de don José Cecilio del Valle, p. 257-265

[82] Ibid.

[83] Klaus Gallo, “¿Reformismo Radical o Liberal?: La política Rivadaviana en un era de conservadorismo europeo. 1815-1830”, en Investigaciones y Ensayos, #49, Buenos Aires, 1999.

[84] “La Constitución Federal”, en J. Valle y J. Valle Matheu (comp),  Obras de don José Cecilio del Valle, p. 257-265

[85]John Dinwiddy, Bentham, p. 84

[86] Ibid., p.84-85

[87] “La Constitución Federal”, en J. Valle y J. Valle Matheu (comp),  Obras de don José Cecilio del Valle,  p. 257-265

[88] Ibid.

[89] John Dinwiddy, Bentham, p. 81

[90] “La Constitución Federal”, en J. Valle y J. Valle Matheu (comp),  Obras de don José Cecilio del Valle, p. 257-265

[91] Carta de Bowring a Valle,  25 de marzo de 1832, en J.Valladares Rodríguez (Ed), El Pensamiento económico, p. 213-214

[92] Alejandro Marure, Efemérides  de los Hechos Notables  acaecidos  en la República de Centro América. Desde el año de 1821 hasta el de 1842, Tipografía Nacional, Guatemala, 1895, p. 72 Para Marure, esta propuesta de Valle era una remedo de lo que había hecho Franklin con el Conde Mirabeau.

[93] De Valle a Bentham, 3 de agosto de 1831. En Correspondence of Jeremy Bentham Volume 13 Letter 63.31

[94] “Elogio de Bentham”,  en J. Valladares Rodríguez (Ed),  El Pensamiento económico, p. 141-145

[95] J. Dinwiddy, J. Radicalism and Reform, p. 294

[96] Carta de Valle a Bowring,  2 de enero de 1833, en J. Valladares Rodríguez (Ed),  El Pensamiento económico, p. 215-216

[97] Para un relato sobre sus últimos momentos ver: Ramón Rosa, Biografía de don José Cecilio del Valle, p. XCV-XCVI. 

[98]Carta de Auguste Mahesin a Josefa Valero de Valle, 25 de mayo de 1843, en J. Valladares Rodríguez (Ed),  El Pensamiento económico,  p. 217

[99] J. Dinwiddy, J. Radicalism and Reform, p. 304

 

 

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